Los hutíes aseguraron este domingo que usaron drones y misiles para atacar una base militar en el sur de Arabia Saudita, en medio de nuevos combates con las fuerzas del gobierno de Yemen que han obligado a un número cada vez mayor de civiles a abandonar sus hogares.
El ataque contra la base de Sharurah tuvo como blancos “depósitos de armas y centros de mando y control que gestionan la agresión contra nuestra nación y nuestro pueblo”, escribió en X el portavoz militar hutí Yahya Saree.
Los hutíes no precisaron la fecha de la operación. Los enfrentamientos entre el grupo aliado de Irán y las fuerzas del gobierno yemení, que cuentan con el respaldo de Riad, se intensificaron esta semana.
Las sirenas sonaron el sábado en la provincia. La defensa civil saudita no registró víctimas ni daños por ese episodio. En Al-Tawwal, cerca de la frontera con Yemen y junto al mar Rojo, cayó un proyectil que dejó dos heridos y causó daños en una mezquita y otros edificios. Las autoridades sauditas responsabilizaron a los hutíes.
Los ataques se extendieron por el oeste de Yemen
Horas antes, las fuerzas del gobierno yemení atacaron a combatientes hutíes en la ciudad de Mocha, a orillas del mar Rojo, y después golpearon otras posiciones del grupo en el suroeste del país.
“La Fuerza Aérea de las Fuerzas Armadas atacó posiciones y cuarteles del grupo terrorista hutí con tres ataques aéreos” en la región de Taiz, indicó el ejército yemení en X.
Las fuerzas yemeníes “destruyeron vehículos y armas y mataron a miembros de la milicia terrorista hutí” cerca del puerto de Mocha. Un portavoz de esas fuerzas también afirmó que atacaron objetivos hutíes en las afueras de la ciudad.
Los hutíes, por su parte, afirmaron el sábado por la noche que durante las 48 horas anteriores “aviones enemigos sauditas realizaron 129 ataques aéreos” contra zonas bajo su control.
Estos choques llegan después de una ofensiva hutí de una semana que terminó con la captura del resto de la costa yemení del mar Rojo y de varias islas estratégicas. El avance consolidó el control del grupo sobre el estrecho de Bab al-Mandab, en la entrada sur de ese mar.
La vía marítima se ha convertido en una arteria importante para las exportaciones sauditas de petróleo después de que Irán redujera en gran medida los envíos a través del Golfo con su bloqueo del estrecho de Ormuz. Los hutíes también han declarado un bloqueo marítimo contra los puertos de Riad en el mar Rojo.
Trump habló con el príncipe saudita y también con los hutíes
El príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman llamó dos veces al presidente estadounidense Donald Trump la semana pasada para solicitar ataques contra los hutíes, pero la petición fue rechazada.
Trump confirmó el sábado que habló con el dirigente saudita y afirmó que los hutíes también “nos llamaron y no quieren luchar contra nosotros”.
El presidente estadounidense no precisó si Washington tomaría alguna medida, pero declaró ante los periodistas que “todo va a salir perfectamente bien” en la región.
Los nuevos combates han obligado a 76.000 personas a huir
La guerra civil de Yemen comenzó en 2014, cuando los hutíes tomaron la capital, Saná. La guerra permaneció inactivo desde el alto el fuego de 2022, pero volvió a estallar en julio. Arabia Saudita entró en la guerra en 2015 del lado del gobierno yemení reconocido internacionalmente y mantiene su apoyo a la administración con sede en Adén.
La guerra civil ha desplazado a millones de personas y los últimos enfrentamientos han forzado a más habitantes a dejar sus casas. La caída de Mocha en manos de los hutíes el jueves llevó a numerosos residentes a refugiarse en Adén, sede del gobierno reconocido internacionalmente.
Abdulali al-Rajihi, uno de los desplazados, recordó que los hutíes “nos dijeron: «Váyanse, dispérsense, tienen media hora»”.
“Huimos con la ropa que llevábamos puesta. Y nos llevamos a nuestros hijos, hasta donde pudimos”.
Saddam Ali escapó de Al-Waziyah con sus 11 hijos y unas pocas pertenencias dentro de una pequeña camioneta. No encontró una sola vivienda libre en la ciudad, “ni siquiera un refugio”.
Desde julio, 76.000 personas han huido de los combates, una cifra que se cuadruplicó desde la semana pasada, según la agencia de migración de la ONU. Unas 1.400 personas escaparon a Yibuti, según el ministro de Economía y Finanzas de ese país, Ilyas Moussa Dawaleh.
Los nuevos combates en Yemen han dejado más de 500 muertos, según fuentes de ambos bandos.










