Los máximos responsables políticos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reúnen este lunes en Cardiff para firmar un manifiesto conjunto. Este documento exige el derecho a la autodeterminación y la convocatoria de consultas secesionistas, un paso que amenaza la continuidad del Reino Unido.
El acuerdo abarca temas clave como la economía, la energía, los lazos europeos y la cooperación interna. Los tres territorios defienden su retorno a la Unión Europea. Escocia y Gales ingresarían como nuevos Estados miembros, mientras que Irlanda del Norte se integraría a la República de Irlanda. Además, el texto establece compromisos para estrechar relaciones con otros países de Europa de cara a una futura separación.
Esta ofensiva busca presionar al primer ministro británico, Andy Burnham. Días atrás, Burnham había condicionado una consulta escocesa al respaldo popular, pero luego envió una carta al ministro principal de Escocia, John Swinney. En ese mensaje, descartó temporalmente la votación.
Burnham argumenta la falta de consenso en Escocia y rechaza que una mayoría en Irlanda del Norte desee separarse. El mandatario sostiene que estos debates desvían la atención de problemas prioritarios, como el crecimiento económico y el costo de vida.
Swinney, por su parte, considera imparable el avance del independentismo y pronostica que Burnham pasará a la historia como el último líder del Reino Unido. Según sus palabras, el liderazgo simultáneo de tres independentistas en estos territorios demuestra que la situación actual es insostenible y obliga a Londres a prepararse para el fin del Estado británico.










