Funcionarios iraníes sostuvieron que un grupo ultraconservador atacó barcos en el estrecho de Ormuz a comienzos de julio sin conocimiento de la dirigencia del país ni del jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La acción puso fin a los esfuerzos de paz entre Irán y Estados Unidos.
El presidente Masoud Pezeshkian se enteró del ataque después de que ocurriera y llamó al jefe de la Guardia Revolucionaria, el general Ahmad Vahidi. Vahidi le aseguró que no había autorizado los ataques y que tampoco sabía de ellos con antelación.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional tampoco conocía la operación. Los ataques provocaron una respuesta estadounidense y terminaron por frustrar un memorando de entendimiento entre Teherán y Washington que buscaba poner fin a la guerra.
La influencia del grupo ultraconservador sobre la policía se atribuyó al vacío de liderazgo creado desde que el líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, dejó de aparecer en público. Jamenei asumió el poder después de que su padre, Alí Jamenei, muriera en los ataques iniciales de la guerra.
El episodio causó algunas de las disputas más graves entre los dirigentes iraníes de los últimos años. Varias personas amenazaron con dimitir.
La facción está encabezada por el clérigo Hossein Taeb, nombrado recientemente jefe de la milicia Basij y antiguo responsable de inteligencia de la Guardia Revolucionaria. Taeb dirigió el brazo de inteligencia del cuerpo durante casi quince años, hasta que fue sustituido de forma repentina en junio de 2022.
Las razones de su destitución nunca quedaron claras. Su salida coincidió con la filtración de detalles sobre un supuesto complot para atacar a israelíes en Turquía.
Taeb ha sido considerado cercano a Mojtaba Jamenei. Su nombramiento fue interpretado como una señal de que las autoridades estaban preparadas para impedir una repetición de las protestas masivas que estallaron en enero de este año.










