Las fuerzas apostadas en el puerto de Moca cayeron de forma estrepitosa frente al asalto de los islamistas hutíes. Esta derrota se originó en una estafa masiva dentro de las filas militares. Los registros oficiales contenían miles de nombres fantasma. Estos soldados ficticios cobraban un salario regular, lo cual proyectaba la imagen de un ejército fuerte y numeroso. En la realidad, la capacidad operativa apenas alcanzaba una quinta parte de las cifras declaradas sobre el papel.
El desastre militar desató una ola de acusaciones cruzadas entre el liderazgo de Yemen, Estados Unidos y Arabia Saudí. Diversos análisis responsabilizan a Washington y a Riad por su lentitud extrema para tomar decisiones críticas. Durante el día de la ofensiva, la fuerza aérea saudí brilló por su ausencia. Los aviones de combate no ejecutaron ni un solo ataque, a pesar de las constantes peticiones de ayuda en tiempo real.
La inacción resultó aún más grave porque las fuerzas de Arabia Saudí se encontraban en alerta máxima desde hace semanas ante posibles movimientos de los hutíes. Sin embargo, los comandantes clave para dirigir los escuadrones aéreos jamás recibieron la orden de despliegue. Esta falta de apoyo aéreo condenó a las tropas locales a una derrota segura.
Las autoridades yemeníes alertaron repetidas veces al Comando Central de los Estados Unidos sobre la inminencia del colapso. Los mandos estadounidenses prometieron vigilancia continua y aseguraron la inminente llegada del respaldo aéreo saudí. Esa ayuda prometida nunca se materializó. Casualmente, el jefe del Comando Central, el almirante Brad Cooper, se encontraba en territorio saudí para reuniones de coordinación el mismo día del ataque.
Más allá de las fallas externas, la propia estructura de la coalición sufre divisiones internas profundas y carece de un liderazgo unificado. La ofensiva hacia la costa oeste era un secreto a voces, pero la falta de cohesión política impidió organizar una defensa efectiva. Las imágenes de inteligencia actuales revelan movilizaciones adicionales de los hutíes con el objetivo de continuar su avance hacia el este del país.










