Estados Unidos sacó de Reino Unido a un diplomático estadounidense investigado por la posesión de material que documentaba abuso sexual infantil. Un equipo estadounidense registró su vivienda en Londres y después lo trasladó en un avión de carga a territorio estadounidense. La policía y otras autoridades británicas recibieron información sobre la investigación cuando el hombre ya había salido del país.
La identidad del sospechoso y su cargo exacto no se hicieron públicos. Es un exmilitar destinado en la embajada de Estados Unidos en el sur de Londres. La investigación se originó a partir de otra pesquisa abierta en Estados Unidos contra su hermano, sospechoso de haberle enviado material de abuso sexual infantil.
Las autoridades estadounidenses obtuvieron una orden de un tribunal de su país. Durante la madrugada del 25 de agosto, un equipo estadounidense entró en la vivienda del diplomático, en el barrio londinense de Putney. Una fuente conocedora del caso afirmó que en el registro aparecieron imágenes de abuso infantil.
Guardias de la unidad de marines destinada en la embajada habrían encabezado la operación. El sospechoso fue llevado en convoy hasta la base de la Real Fuerza Aérea de Fairford, donde existe una presencia estadounidense importante. Los agentes de seguridad de Estados Unidos no tienen autoridad propia para practicar arrestos en territorio británico. La policía local no participó en el registro y tampoco se presentó una solicitud formal de extradición.
Los registros de vuelo mostraron que un Boeing 747 de carga de Kalitta Air llegó desde Chicago a Fairford el 24 de agosto, un día antes del operativo. El avión despegó al día siguiente a las 17:33 y aterrizó unas siete horas después en la base aérea de Dover, en Delaware. Más tarde continuó hacia Chicago.
La forma en que se ejecutó la salida del diplomático provocó enojo entre responsables policiales y miembros del Gobierno británico. Las autoridades estadounidenses comunicaron la investigación a Scotland Yard después de que el sospechoso ya hubiera abandonado Reino Unido. En un primer momento, incluso se negaron a facilitar la dirección del inmueble registrado.
Una fuente vinculada al caso sostuvo que Scotland Yard debía haber sido avisada durante el registro y, con mayor razón, después del hallazgo del material. Añadió que el sospechoso podría afrontar un proceso en Estados Unidos, pero también debía comparecer ante los tribunales británicos.
Otra fuente describió una fuerte reacción en la cúpula del Gobierno británico y señaló que el caso llegó hasta Downing Street y el Ministerio del Interior. En Reino Unido existe preocupación porque la salida rápida del hombre pudo impedir que se investigaran posibles delitos cometidos en el país y eventuales vínculos con otros sospechosos.
El caso llegó a los niveles superiores de la Policía Metropolitana y del Gobierno. El comisario Mark Rowley sigue al tanto de la investigación y ministros británicos mantienen contactos con la embajada estadounidense.
El abogado especializado en extradición Edward Grange señaló que la embajada de Estados Unidos en Londres no es territorio soberano estadounidense y que la inmunidad diplomática no concede a las autoridades de ese país facultades policiales dentro de Reino Unido. Explicó que, si el sospechoso no aceptó regresar por voluntad propia, la vía legal era una solicitud de extradición. Evitar ese procedimiento, afirmó, plantea dudas graves sobre la legalidad de la operación.
Una fuente diplomática estadounidense defendió la decisión y sostuvo que una espera ligada a los trámites diplomáticos podía prolongarse durante semanas o meses.
La Policía Metropolitana confirmó que el 25 de agosto recibió información de las autoridades estadounidenses sobre una investigación por presuntos delitos cometidos en Londres relacionados con imágenes indecentes de menores. Indicó que mantiene el contacto con sus contrapartes estadounidenses por este asunto.
El Gobierno británico declaró que espera que todos los diplomáticos extranjeros destinados en Reino Unido cumplan las leyes del país, de la misma manera que exige ese comportamiento a sus propios diplomáticos en el extranjero. La embajada de Estados Unidos indicó que toma las acusaciones con seriedad y que el hombre fue reasignado a Estados Unidos como parte de una investigación en curso. No respondió de forma directa a la afirmación de que las autoridades británicas solo fueron informadas después de su salida.
El episodio recordó el caso de Anne Sacoolas, la estadounidense que dejó Reino Unido después del accidente de 2019 en el que murió el motociclista Harry Dunn, de 19 años. Estados Unidos rechazó la solicitud británica de extradición. Sacoolas fue declarada culpable más tarde mediante videoconferencia y no regresó a Reino Unido.
Hasta ahora no se ha informado si el diplomático fue arrestado o acusado formalmente en Estados Unidos, si aceptó abandonar Reino Unido por decisión propia ni cuál era exactamente su estatus diplomático.










