Hace unas dos semanas, el Servicio de Prisiones decidió separar a Agam Tzarfi y Shilat Huta, acusadas del asesinato de Benyahu Raz. Ambas estaban recluidas en la prisión de Neve Tirza y pasaron a pabellones distintos.
La conducta de Tzarfi llevó después al comisionado del Servicio de Prisiones, Kobi Yaakobi, a ordenar su traslado al centro de detención de Abu Kabir. Fuentes del organismo sostuvieron que mantuvo una actitud intimidatoria y desafiante, incluso frente a los guardias.
Al llegar a Abu Kabir, Tzarfi quedó bajo la supervisión de miembros de la unidad YAMAZ, que habitualmente se ocupa de presas por terrorismo. El personal penitenciario registró de forma exhaustiva su habitación y le explicó las normas de conducta que debía cumplir dentro del recinto.
La medida forma parte de la política impulsada por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y por Yaakobi, que busca evitar que terroristas presos o comunes dispongan de condiciones excesivamente cómodas en las cárceles.










