El Senado de Estados Unidos bloqueó por 50 votos contra 49 la Clarity Act, una iniciativa destinada a establecer un marco regulatorio común para el mercado de criptomonedas, cuyo valor se estima en unos $2 300 000 000 000. La votación dejó expuesto el enfrentamiento entre el presidente Donald Trump y los republicanos, por un lado, y los senadores demócratas, que cuestionan el beneficio económico personal del mandatario en este sector.
La controversia aumentó desde que Trump fue elegido para un segundo mandato. Incluso antes de asumir el cargo, él y miembros de su familia ampliaron su presencia en el mercado de activos digitales. Junto con Melania Trump lanzó monedas propias y mantuvo el control del proyecto familiar World Liberty Financial, creado con participación de su enviado especial Steve Witkoff.
La declaración financiera de Trump presentada ante la Oficina de Ética Gubernamental consignó más de $1 400 000 000 en ingresos procedentes de negocios vinculados con criptomonedas durante el último año. Más de 500 millones correspondieron a ventas de tokens y otros activos digitales de World Liberty Financial. También se conoció que grandes inversores de estos proyectos recibieron invitaciones personales a recepciones privadas con el presidente en la Casa Blanca, un hecho que sus adversarios políticos cuestionaron.
Cuando los republicanos intentaron aprobar la Clarity Act en el Senado, los demócratas, con Elizabeth Warren entre sus principales figuras, rechazaron avanzar con una regulación favorable al sector mientras Trump continuara obteniendo ingresos de sus negocios en criptomonedas.
Los demócratas reclamaron dos medidas que finalmente no quedaron incorporadas. Una exigía que Trump vendiera por completo sus participaciones e inversiones en el sector para evitar un conflicto de intereses. La otra proponía mecanismos estrictos para impedir que funcionarios electos aprovecharan su cargo con el fin de favorecer negocios privados.
Antes de la votación, Trump aceptó varias concesiones, entre ellas una prohibición futura para que funcionarios electos emitieran nuevas monedas digitales y la ampliación de facultades para fiscales generales. Los demócratas consideraron insuficientes esos cambios y bloquearon la iniciativa.
Los republicanos acusaron a los demócratas de actuar por motivos electorales ante las elecciones de mitad de mandato previstas para noviembre. También sostuvieron que el rechazo debilita el liderazgo estadounidense en el mercado digital y deja a los inversores sin protección. Los demócratas, en cambio, señalaron que la industria de las criptomonedas destinó más de $130 000 000 a campañas políticas para presionar a legisladores, lo que mantuvo el debate regulatorio unido a cuestiones de dinero, poder y ética pública.










