El conductor investigado por la muerte de Amichai Atia, de 17 años, declaró desde el hospital que trató de escapar de una multitud que lo rodeó en un centro comercial de Hadera. Su versión es que temió por su vida y que el atropello ocurrió mientras retrocedía con el vehículo para salir del lugar.
El hombre afirma que entre 40 y 50 personas lo atacaron y que no logró apartarse de ellas. Sostiene que, en medio de su intento de huida, probablemente golpeó a una persona con el vehículo. También niega que hubiera querido atropellar a alguien y rechaza que se tratara de un atentado.
El conductor permanece hospitalizado con heridas de bala en un brazo. Un integrante de la unidad municipal de respuesta de emergencia disparó contra el vehículo después de que surgiera la sospecha de un posible ataque. El investigado explicó que no se detuvo porque creyó que, si lo hacía, la multitud lo mataría, por lo que tampoco paró para pedir ayuda o avisar a la policía.
El abogado Yosef Shalabi lo representa durante la investigación. Aún no está claro si su estado de salud permitirá que comparezca físicamente ante el Tribunal de Magistrados de Haifa para una audiencia sobre la ampliación de su detención. La policía lo investiga por abandono del lugar tras causar una lesión, conducción temeraria y riesgo para la vida de personas en una vía de tránsito.
El hecho ocurrió hacia la 01:40 en el estacionamiento de un centro comercial de Hadera, donde numerosos jóvenes participaban en rezos de selijot. La investigación inicial indica que antes hubo un enfrentamiento entre el conductor y un grupo de adolescentes. En las imágenes del lugar se ve al vehículo comercial mientras intenta escapar de una multitud que lo persigue. Durante una maniobra dentro del estacionamiento, el vehículo alcanzó a Atia.
Personas presentes en el lugar sospecharon que se trataba de un atropello con motivación nacionalista y solicitaron la intervención de la unidad municipal de respuesta. Uno de sus integrantes abrió fuego contra el vehículo. Poco después, fuerzas policiales detuvieron al conductor.
Atia, alumno de duodécimo grado en la yeshivá Hitzim y residente de Itamar, fue trasladado por equipos de Magen David Adom al hospital Hillel Yaffe. Llegó con una grave lesión en la cabeza y recibió maniobras de reanimación, pero los médicos declararon su muerte. En Itamar y en la yeshivá donde estudiaba lo recordaron como un joven querido y un guía activo que había salido a rezar con sus amigos durante la noche de selijot.










