Países Bajos y la empresa australiana Electro Optic Systems (EOS) firmaron una carta de intención para avanzar hacia el uso operativo del láser de alta energía Apollo contra drones. El acuerdo también contempla estudiar una planta de producción en territorio neerlandés con apoyo de una cadena de suministro europea.
El Apollo fue diseñado para combatir drones de los grupos 1 a 3. EOS ofrece el sistema con potencias escalables de entre 50 y 150 kW y sitúa su alcance contra estos blancos en hasta 3 kilómetros. La empresa sostiene que la configuración de 100 kW puede atacar más de 20 drones pequeños por minuto en un escenario representativo de enjambre.
La iniciativa amplía un programa previo entre ambas partes. En 2025, Países Bajos encargó a EOS un prototipo de 100 kW. La nueva fase busca transformar ese trabajo en una capacidad plenamente operativa y abre la posibilidad de adquirir varios sistemas, aunque todavía no se han especificado cantidades, valor contractual ni calendario de entregas.
El sistema está contenido en un módulo ISO de 20 pies y puede integrarse en arquitecturas de control y defensa antiaérea en capas. Su función prevista es proporcionar una opción de bajo coste por disparo contra grandes cantidades de drones y reservar misiles y otros interceptores para blancos o condiciones que exijan armas cinéticas.
El proyecto industrial podría trasladar a Países Bajos parte del desarrollo y la fabricación que en el contrato inicial se preveía ejecutar desde las operaciones de EOS en Singapur entre 2025 y 2028. La carta de intención no confirma todavía ese traslado, pero establece el marco para estudiar producción local y una cadena de suministro europea dirigida desde Países Bajos.
El Apollo no sustituye por sí solo a los sistemas cinéticos. Su rendimiento depende de la generación eléctrica, la refrigeración y las condiciones atmosféricas, factores que pueden limitar el alcance y la calidad del haz. Su papel previsto es complementar otras capas de defensa antiaérea y antidrones.










