Canadá y Saab pasaron a una nueva fase en el posible suministro del sistema de alerta temprana y control aéreo GlobalEye. La empresa firmó con la Agencia Canadiense de Inversión en Defensa un acuerdo de términos no vinculante que fija el alcance y las bases de las negociaciones detalladas para una eventual adquisición.
El documento no equivale a un contrato de compra ni obliga a Canadá a adquirir el sistema. Saab explicó que sirve como marco para las conversaciones que ahora mantienen la compañía, la agencia canadiense y la Real Fuerza Aérea Canadiense sobre el programa.
La negociación parte de una necesidad estimada de seis aeronaves GlobalEye para la RCAF. El paquete propuesto comprende los aviones, los sistemas asociados, la capacitación y el apoyo. La configuración prevista deberá ajustarse a los requisitos operativos canadienses y las conversaciones también abarcarán participación industrial, desarrollo de capacidades y ejecución del programa.

Saab anunció el acuerdo el 25 de septiembre de 2026. El avance llega cuatro meses después de que el primer ministro Mark Carney identificara a la empresa como proveedor preferido para la futura capacidad AEW&C de Canadá, anuncio realizado el 27 de mayo de 2026.
El presidente y director ejecutivo de Saab, Micael Johansson, afirmó que el acuerdo establece un marco definido para la siguiente etapa de las conversaciones y permite a la empresa demostrar cómo su solución AEW&C puede responder a los requisitos de Canadá.
GlobalEye combina sensores activos y pasivos destinados a detectar e identificar amenazas entrantes a larga distancia en distintos dominios. Países Bajos, Francia y la OTAN también han seleccionado la plataforma. En julio, Saab anunció además un pedido del sistema por parte de un país de Asia Occidental cuya identidad no fue divulgada.
La propuesta también tiene un componente industrial canadiense directo. GlobalEye utiliza como plataforma el avión de negocios Bombardier Global 6500, de origen canadiense. Saab expresó en mayo su intención de establecer una participación sustancial de la industria de Canadá en la producción del sistema, con empresas del país involucradas en la construcción, el mantenimiento y las futuras actualizaciones de las aeronaves.

Saab sostiene que el programa puede contribuir a los objetivos canadienses de defensa y seguridad, reforzar la interoperabilidad con aliados y ofrecer capacidades que se adapten a requisitos operativos que cambien con el tiempo.
El acercamiento con Saab coincide con otros vínculos recientes de Canadá con proveedores europeos de defensa. El país firmó con la noruega Kongsberg un acuerdo de $564 000 000 para el Joint Strike Missile y también evalúa el Gripen de Saab, propuesta que contempla una participación industrial localizada de peso.
Estas conversaciones se desarrollan mientras continúan las tensiones entre Canadá y Estados Unidos y permanece sin decisión definitiva el futuro de la compra canadiense de 88 cazas furtivos F-35A Lightning II. El gobierno de Carney aún no ha resuelto esa adquisición.

La revisión del programa F-35 fue iniciada como respuesta a las tensiones diplomáticas y comerciales con la administración de Donald Trump. CTVNews indicó que esa revisión debía haber concluido un año antes de este nuevo avance con Saab.
Con el acuerdo de términos ya firmado, el siguiente tramo del proceso se concentra en definir la configuración concreta del GlobalEye para Canadá, el grado de participación de la industria nacional y la estructura de un posible contrato. Por ahora, no existe un compromiso formal de compra.










