Hapag-Lloyd y FIMI Opportunity Funds presentaron al gobierno israelí una versión revisada de su propuesta para adquirir ZIM Integrated Shipping Services. El precio no cambió: la oferta mantiene una valoración de $4.200 millones, equivalente a $35 por acción, frente a una cotización de $29,53 en la Bolsa de Nueva York.
Las modificaciones se concentran en las condiciones de seguridad, control y continuidad de las operaciones vinculadas a Israel. Hapag-Lloyd y FIMI afirman que el nuevo esquema responde a las cuestiones planteadas por las autoridades israelíes y busca preservar la independencia marítima del país, su seguridad nacional y la estabilidad de la cadena de suministro.
La pieza central de la propuesta es la creación de “ZIM Israel”, una naviera separada de las actividades internacionales del grupo. La nueva empresa quedaría bajo propiedad y gestión israelí y tendría la función de asegurar capacidad marítima para la economía israelí tanto en condiciones normales como durante una guerra.
La oferta prevé que ZIM Israel disponga de una flota moderna propia y conserve capacidades marítimas internas. También añade operaciones hacia el Lejano Oriente a las rutas ya contempladas en el Atlántico y el Mediterráneo.
El control de los buques permanecería en Israel. Las funciones actuales de gestión de barcos de ZIM pasarían a la nueva compañía, junto con los equipos de trabajadores acordados que se ocupan de la carga con origen o destino en Israel.
La propuesta también endurece las condiciones asociadas a la acción de oro que posee el Estado israelí. Esos cambios ampliarían la capacidad del gobierno para intervenir en modificaciones de propiedad de ZIM Israel y excluirían cualquier participación extranjera en esa empresa.
Hapag-Lloyd y FIMI sostienen que estas disposiciones permitirían a Israel conservar el control de la flota de ZIM Israel, especialmente durante emergencias. La nueva naviera mantendría además un sistema informático propio, sin acceso de terceros, incluido Hapag-Lloyd.
ZIM Israel conservaría una flota básica de portacontenedores y, al mismo tiempo, tendría acceso a la flota global de Hapag-Lloyd mediante un acuerdo comercial de largo plazo. La propuesta también contempla una mayor capacidad para transportar carga refrigerada y otros productos considerados esenciales.
Otro componente se refiere al empleo marítimo israelí. Hapag-Lloyd y FIMI se comprometieron a aumentar el número de marineros israelíes durante los próximos años, con el objetivo de frenar la reducción de esa fuerza laboral.
El plan incluye además acuerdos para los trabajadores de ZIM en Israel, incentivos financieros y una red de seguridad de diez años para empleados veteranos.
Rolf Habben Jansen, CEO de Hapag-Lloyd, afirmó que ambas compañías reformularon la oferta después de escuchar la posición del Estado de Israel. Señaló que el objetivo es establecer una naviera israelí con capacidad financiera y profesional para responder a las necesidades del país tanto en períodos normales como en situaciones de emergencia.
Hapag-Lloyd destacó asimismo que mantiene desde el 7 de octubre de 2023 un servicio semanal a puertos israelíes, incluso durante períodos de fuertes interrupciones de seguridad.
Las compañías prevén completar en los próximos 45 días el plan de negocios y la estructura jurídica del acuerdo. Durante ese período, sus directivos proponen reunirse con las autoridades y los ministerios israelíes pertinentes para presentar los cambios y discutir los términos revisados.
La adquisición debía completarse antes de fin de año, pero el examen de las nuevas condiciones podría extender el calendario hasta mediados de 2027. Ese posible retraso coincide además con un período electoral en Israel.
Los trabajadores de ZIM reiteraron el mismo día ante el gobierno israelí sus argumentos en contra de la operación.










