A un mes de las elecciones, reaparecen uno tras otro “reportajes de investigación” sobre las advertencias que supuestamente recibió la dirigencia política antes de la masacre del 7 de octubre. La sucesión de publicaciones, y sobre todo el uso que hacen de ellas los partidos de izquierda, suscita la acusación de que su aparición en este momento no es casual, sino que forma parte de una campaña destinada a desacreditar al Gobierno y a quien lo encabeza.
Las publicaciones no se quedan en el ámbito israelí. También tienen amplia repercusión en el mundo. En el último mes, incluso Hillary Clinton se refirió a las afirmaciones de que el primer ministro Benjamín Netanyahu conocía las alertas previas al ataque de Hamás. Los medios internacionales dedican una extensa cobertura a estas acusaciones y a su difusión.
Una de las principales acusaciones tuvo su origen en una publicación de Yediot Aharonot, poco después de la masacre, según la cual Egipto había advertido a Israel sobre la posibilidad de un ataque de Hamás. Este fin de semana, la información volvió a cobrar fuerza cuando The Atlantic vinculó a ella el nombre del entonces jefe de la inteligencia egipcia, Abbas Kamel.
Sin embargo, esta mañana, el exministro de Defensa Yoav Gallant se refirió a esa publicación en una entrevista con la radio del Ejército y refutó la afirmación tal como había sido presentada.
Otra publicación que tuvo gran repercusión y pasó a formar parte de la campaña política de la izquierda sostiene que Hamás transmitió una advertencia al Shin Bet antes de la masacre. Sin embargo, el propio Shin Bet también niega que se tratara de una advertencia relacionada con el ataque del 7 de octubre.
Gallant también se refirió esta mañana a esa publicación y afirmó que el mensaje en cuestión estaba relacionado con el secuestro de la israelí Elizabeth Tsurkov en Irak, y no con una advertencia sobre un ataque de Hamás.
Al mismo tiempo, el diario Haaretz continúa con la difusión de la información de Shlomi Eldar según la cual el primer ministro Netanyahu recibió una llamada de advertencia del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, antes de la masacre.
Sin embargo, Emiratos Árabes Unidos ya negó que hubiera existido una conversación de ese tipo entre ambos dirigentes. En un comunicado indicó: “Emiratos Árabes Unidos trata las cuestiones de seguridad con otros países a través de los organismos pertinentes y no aborda detalles de este tipo al nivel de los dirigentes nacionales”.
La sucesión de publicaciones y su repercusión en Israel y en el mundo suscitan la acusación de que se trata de una campaña programada para este momento. Anoche, la oficina del primer ministro también negó la última publicación sobre una advertencia que supuestamente llegó de Egipto.
“Se trata de una afirmación falsa. Ya fue desmentida en su momento y ahora vuelven a utilizarla para engañar al público israelí”, señaló la oficina del primer ministro.
Además, indicó que “el 11 de octubre de 2023, Egipto negó de manera oficial haber advertido a Israel sobre el ataque del 7 de octubre. En los meses anteriores al 7 de octubre, el primer ministro Netanyahu no se reunió ni habló con Abbas Kamel, quien entonces dirigía el Servicio general de Inteligencia de Egipto, y ningún funcionario de la inteligencia israelí transmitió al primer ministro una advertencia de ese tipo”.
Dentro de unos días se cumplirán tres años de la masacre del 7 de octubre. No cabe duda de que hace falta una investigación exhaustiva de lo sucedido en todos los niveles antes de aquel fallo. Sin embargo, ante la sucesión de publicaciones y el momento de su aparición, surge la acusación de que la izquierda las utiliza principalmente para influir en las elecciones, y no para revelar información nueva sobre lo ocurrido antes de la masacre.










