La llegada a Israel del submarino INS Drakon reavivó una cuestión de seguridad que había surgido durante su construcción en Kiel, Alemania. A unos 2,2 kilómetros en línea recta del astillero donde se fabricó la nave funciona GEOMAR, un instituto internacional dedicado a la investigación marina y al estudio de los océanos y del fondo marino.
La proximidad entre ambas instalaciones apareció en evaluaciones de riesgo realizadas en Israel. Una revisión citada en el texto original identificó a unos diez investigadores iraníes que trabajaban en GEOMAR y que habían estudiado en universidades de Irán. Al menos cinco procedían de la Universidad Shahid Beheshti y de la Universidad Amir Kabir.
Esas dos instituciones han sido vinculadas durante años con áreas sensibles del programa nuclear iraní y han estado sujetas a sanciones de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea. El texto también las relaciona con trabajos sobre reactores pequeños, incluidos posibles usos navales y sistemas de propulsión para submarinos.
Las autoridades israelíes examinaron el entorno porque los servicios de inteligencia alemanes habían advertido anteriormente sobre el riesgo de que investigadores y académicos procedentes de países como Irán, China y Rusia operaran con una doble función: actividad científica pública y recopilación clandestina de información relacionada con seguridad.
Tras esas advertencias se restringió la llegada de determinados investigadores. En Israel, el ministerio de Defensa y el Mossad también efectuaron revisiones especiales y trataron a GEOMAR como un lugar sensible por su cercanía con el astillero donde se construía el submarino.
No existe, sin embargo, una prueba concluyente de que Irán intentara vigilar la construcción del INS Drakon ni de que información clasificada saliera del astillero. La presencia de investigadores iraníes en las proximidades generó la inquietud que motivó las evaluaciones de seguridad, pero el texto no aporta evidencias de una operación de espionaje consumada.
El ministerio de Defensa israelí declaró que no conoce las acusaciones sobre una supuesta filtración de información y que no dispone de indicios que la confirmen. También señaló que mantiene una cooperación estrecha y continua con las autoridades de seguridad alemanas y que no detalla las medidas de protección y seguridad aplicadas en el lugar.










