Ucrania empleó por primera vez en combate el misil balístico táctico FP-7, desarrollado por la empresa ucraniana Fire Point, contra objetivos rusos. El presidente Volodímir Zelenski difundió imágenes del lanzamiento el 1 de octubre de 2026 y señaló que la siguiente etapa será ampliar la producción del sistema.
El FP-7 tiene un alcance máximo de 250 kilómetros, puede transportar una ojiva de 200 kilogramos y alcanza una velocidad máxima de 1.500 metros por segundo, unos 5.400 km/h. Su altitud de vuelo llega a 60 kilómetros y su error circular probable declarado es de 14 metros. El misil está concebido para atacar objetivos fijos a profundidad operacional, como depósitos de municiones, puestos de mando, nodos ferroviarios, aeródromos y posiciones de defensa antiaérea.
El primer empleo en combate tuvo lugar unos siete meses después de las primeras pruebas de vuelo, realizadas entre el 27 y el 28 de febrero de 2026. Para agosto se habían comunicado alrededor de 15 lanzamientos de prueba y en septiembre ya se preparaban ensayos de combate. Ucrania no reveló el objetivo atacado, el punto de lanzamiento, la cantidad de misiles usados ni el resultado del ataque.
La configuración actual supera las prestaciones anunciadas cuando el FP-7 fue presentado el 4 de septiembre de 2025 en la feria MSPO de Polonia. Entonces se atribuían al misil 200 kilómetros de alcance y una carga de 150 kilogramos. Las cifras actuales elevan el alcance en 50 kilómetros y la carga en otros 50 kilogramos.
El diseño guarda una relación técnica con la familia soviética 48N6 empleada por los sistemas S-300 y S-400. El FP-7 conserva una geometría similar, pero incorpora una estructura compuesta, electrónica ucraniana y propelente sólido de producción nacional, además de adaptar el sistema para misiones de ataque contra objetivos terrestres.
El lanzador también se aparta de la arquitectura habitual de los S-300. En lugar de usar contenedores verticales sobre un vehículo lanzador especializado, el FP-7 emplea una guía inclinada instalada en un remolque y un lanzamiento en caliente, con el motor encendido desde la propia plataforma. Esta solución reduce la dependencia de chasis pesados especializados, mecanismos de elevación y contenedores.
La producción pasa ahora a ser el principal reto industrial. Fire Point había planteado como objetivo una fabricación de misiles balísticos de cientos de unidades al mes, pero el anuncio del 1 de octubre no demuestra que ese nivel ya se haya alcanzado. Cada FP-7 requiere aproximadamente una tonelada de propelente sólido, por lo que el aumento de la producción dependerá también de la capacidad para fabricar motores, estructuras compuestas, actuadores, sistemas de guiado, ojivas y equipos de lanzamiento.
Fire Point construye además una planta de propelente sólido en Dinamarca, con una superficie superior a 120.000 metros cuadrados. La empresa prevé que la instalación pueda sostener una producción anual de entre 800 y más de 4.000 misiles, según la demanda, y que sus operaciones comiencen hacia finales de 2027. La planta estará destinada inicialmente a los FP-7, FP-7.x y los propulsores del misil de crucero Flamingo.










