Suecia estudia un sistema de combate aéreo con baja observabilidad, autonomía y plataformas tripuladas y no tripuladas para suceder al Gripen.
La baja observabilidad redefine el diseño del futuro caza sueco
La baja observabilidad impone restricciones sobre la geometría, la propulsión, la refrigeración, los sensores y el transporte de armamento. Un avión concebido para reducir su firma radar no puede incorporar esa característica como un equipo añadido al final del desarrollo. La disposición de superficies, tomas de aire, antenas, materiales y fuentes térmicas debe resolverse junto con las necesidades de alcance, velocidad, potencia eléctrica y mantenimiento. Suecia ha situado esas variables dentro del trabajo que definirá su capacidad de combate aéreo posterior al JAS 39 Gripen.
El resultado todavía no es un caza tripulado con una configuración cerrada. El programa estudia simultáneamente aeronaves tripuladas y no tripuladas, autonomía, adaptación de firma, propulsión e integración de sistemas. El punto de partida sigue siendo el Gripen E, cuya arquitectura combina radar AESA, búsqueda y seguimiento infrarrojo, guerra electrónica integrada y enlaces de datos con un General Electric F414G de 98 kilonewtons. El avión mantiene la configuración delta-canard de la familia Gripen, diez puntos externos de carga y una masa máxima de despegue de 16,5 toneladas.

Saab concentra una parte importante de la supervivencia del Gripen en la gestión de emisiones, la guerra electrónica, el empleo de sensores pasivos y el intercambio de información entre aeronaves. El IRST permite buscar blancos sin transmitir energía de radar, mientras el sistema de guerra electrónica puede actuar como sensor y como medio activo de interferencia. Esa combinación seguirá siendo útil, pero el programa sucesor incorpora además la reducción de firmas como un área propia de desarrollo, integrada desde las primeras decisiones sobre la arquitectura de la aeronave.
Tecnologías que Suecia estudia para el sistema posterior al Gripen
- Reducción de firmas radar y térmica integrada en el diseño de la plataforma.
- Autonomía para aeronaves tripuladas y no tripuladas dentro de una misma arquitectura.
- Nuevos sistemas de propulsión, gestión térmica y generación eléctrica a bordo.
- Demostradores capaces de explorar vuelo subsónico y supersónico.
- Integración de sensores, guerra electrónica, enlaces de datos y desarrollo digital.
Suecia prepara la siguiente generación mientras mantiene el Gripen E
La sustitución no responde a una obsolescencia inmediata del Gripen. El Gobierno sueco espera que el JAS 39 permanezca operativo más allá de 2050 y mantiene la introducción del Gripen E durante la segunda mitad de la década de 2020. El problema es el tiempo necesario para producir una generación posterior. Estocolmo calcula que definir requisitos, desarrollar e introducir un nuevo sistema de combate aéreo puede consumir hasta 25 años, por lo que el principio básico de adquisición deberá decidirse como máximo alrededor de 2030.
Las alternativas siguen abiertas. Suecia puede desarrollar un sistema nacional, participar en un programa internacional o adquirir una solución extranjera. Saab desarrolla tecnología tanto para la primera posibilidad como para posibles asociaciones, pero el país todavía no ha seleccionado formalmente el avión que reemplazará al Gripen. El trabajo industrial comenzó a adquirir una estructura definida en 2024, cuando FMV encargó a Saab estudios conceptuales para futuros sistemas de combate aéreo con soluciones tripuladas y no tripuladas, demostradores y desarrollo tecnológico dentro de un sistema de sistemas.
Saab trabaja junto con FMV, las Fuerzas Armadas suecas, el instituto FOI y GKN Aerospace. La ampliación contratada en octubre de 2025 añadió aproximadamente 2.676 millones de coronas suecas y orientó el trabajo hacia un demostrador volante destinado a comprobar tecnologías antes de fijar la configuración de una plataforma operativa. En septiembre de 2026, FMV contrató a Saab por aproximadamente 2.900 millones de coronas suecas para continuar hasta 2028, con opciones que pueden prolongar el trabajo hasta 2030.

El programa incluye estudios de sistemas, demostradores terrestres y dos versiones de demostradores volantes que deberán operar de forma autónoma. FMV pretende utilizarlos para estudiar características de vuelo subsónicas y supersónicas e integrar tecnologías que puedan probarse y validarse antes de escoger una solución definitiva. La prioridad inmediata no es producir un prototipo del sucesor del Gripen, sino reducir los riesgos técnicos de decisiones posteriores sobre configuración, propulsión, autonomía, sensores y reducción de firmas.
Autonomía y baja observabilidad pasan de los estudios a los ensayos
La adaptación de firma ocupa una posición explícita dentro de ese trabajo. Saab la estudia junto con autonomía, integración de sistemas, propulsión, desarrollo digital y métodos futuros de producción. GKN Aerospace trabaja en gestión térmica, generación eléctrica a bordo, propulsión y tecnologías destinadas a reducir la detectabilidad. Estas áreas están relacionadas físicamente. Sensores, guerra electrónica, computación y enlaces de datos demandan electricidad y producen calor, mientras una plataforma que pretende limitar sus firmas debe gestionar esas cargas sin degradar otras propiedades del avión.
La autonomía ya pasó de los modelos digitales a los ensayos en vuelo. En 2025, Project Beyond integró el agente Centaur en un Gripen E. Durante tres vuelos, el sistema asumió el control de la aeronave en escenarios de combate más allá del alcance visual y ejecutó maniobras autónomas. En el tercer ensayo, realizado el 3 de junio, trabajó contra un Gripen D real con datos de sensores en tiempo real y con variaciones de distancia, velocidad y geometría inicial.

El proyecto, financiado por FMV, forma parte del programa sueco de futuros sistemas de combate aéreo y permite comprobar qué tareas pueden transferirse al software antes de diseñar una nueva aeronave alrededor de mayores niveles de autonomía. Esa línea adquirió una forma física más clara en agosto de 2026 con el A3-001, una maqueta a escala real de una aeronave de combate no tripulada presentada en Malmen. Saab describe el concepto como una plataforma de baja observabilidad y elevado grado de autonomía destinada a operar junto con aeronaves tripuladas.
Entre las misiones contempladas para este tipo de plataforma figuran guerra electrónica, supresión de defensas antiaéreas y ataque de precisión en áreas con defensas densas. Saab pretende volar demostradores no tripulados con características próximas a las de un avión de combate antes de 2030 y considera que una plataforma derivada del concepto A3 podría convertirse en un sistema posterior durante la década de 2030 si Suecia decide continuar su desarrollo. El A3-001 no es el sustituto del Gripen, sino una posible pieza de una arquitectura más amplia.
El futuro sistema repartirá sensores, armas y riesgo entre aeronaves
Esta arquitectura modifica también el problema que debe resolver el futuro caza. El Gripen concentra radar, sensores pasivos, guerra electrónica, armamento y capacidad de decisión dentro de una sola plataforma que puede intercambiar información con otros aviones. El programa posterior estudia distribuir parte de esas funciones entre varios vehículos. Una aeronave no tripulada de baja observabilidad puede asumir misiones con mayor exposición, mientras una plataforma tripulada permanece integrada en la misma red de sensores y mando.

La furtividad no sustituye a la guerra electrónica ni al enlace de datos. El trabajo sueco combina esas tres áreas junto con autonomía y propulsión porque cada una reduce vulnerabilidades diferentes y ninguna garantiza por sí sola la supervivencia frente a una defensa antiaérea integrada. La distribución de sensores, armas y tareas entre varias plataformas permite estudiar una arquitectura en la que el futuro avión tripulado pueda compartir información y riesgo operativo con sistemas autónomos preparados para penetrar en zonas más defendidas.
A comienzos de octubre de 2026, la configuración final del reemplazo del JAS 39 sigue abierta. Suecia mantiene en servicio y producción el Gripen E mientras financia demostradores capaces de explorar vuelo autónomo subsónico y supersónico, tecnologías de reducción de firma, nuevos sistemas de propulsión, mayores necesidades eléctricas y arquitecturas tripuladas y no tripuladas. El contrato vigente mantiene ese trabajo hasta 2028 y permite prolongarlo hasta 2030, fecha límite utilizada por el Gobierno para la principal decisión sobre la capacidad de combate aéreo posterior al Gripen.










