El caza ruso Su-33 tiene buenas prestaciones, pero su radar, su pequeña flota y la ausencia del Kuznetsov limitan el empleo para el que nació.
El Su-33 nació para defender una flota desde un único portaaviones
La obsolescencia del Su-33 no procede de una deficiencia aislada de su célula, sino de la combinación entre una arquitectura concebida para la defensa antiaérea naval soviética, una flota muy reducida y una infraestructura embarcada que dejó de estar disponible de forma operativa. El avión nació como Su-27K para proporcionar al grupo naval un interceptor de gran autonomía capaz de operar desde el Almirante Kuznetsov y proteger la formación contra aeronaves hostiles.
La adaptación del Su-27 exigió reforzar el tren de aterrizaje y la estructura, instalar un gancho de apontaje, plegar alas y estabilizadores e incorporar planos canard para mejorar el comportamiento a baja velocidad. El resultado conservaba las prestaciones aerodinámicas del Flanker, pero dependía de un único buque y de un sistema de lanzamiento mediante rampa que imponía condiciones específicas al peso de despegue. El primer prototipo voló en 1987 y el Su-33 entró formalmente en servicio en 1998.
El tamaño del avión formaba parte de esa solución y también de sus limitaciones. El Su-33 alcanza unas 33 toneladas de peso máximo al despegue, dispone de alrededor de 9,4 toneladas de combustible interno y utiliza dos motores AL-31F Serie 3. Esta variante del motor incorpora un régimen especial destinado al despegue desde cubierta con cargas elevadas y a una eventual maniobra de motor y al aire durante la recuperación.
Datos básicos que condicionan el empleo naval del Su-33
- El primer prototipo del Su-27K voló en 1987 y el Su-33 entró en servicio en 1998.
- El peso máximo al despegue alcanza unas 33 toneladas.
- El avión dispone de alrededor de 9,4 toneladas de combustible interno.
- Utiliza dos motores AL-31F Serie 3 y cuenta con doce puntos de suspensión.
La rampa del Kuznetsov limita el peso útil de un caza pesado

El Kuznetsov carece de catapultas, por lo que la energía necesaria para abandonar la cubierta procede del empuje del propio avión, la carrera disponible, la velocidad del buque y el viento sobre cubierta. El peso máximo estructural del Su-33 no equivale, por tanto, a una posibilidad automática de despegar con cualquier combinación de combustible y armamento desde cualquiera de las posiciones del buque. Esta restricción forma parte del empleo de un caza pesado mediante un sistema STOBAR.
La célula ofrecía a cambio una autonomía considerable y doce puntos de suspensión. El problema apareció con mayor claridad en los sistemas de misión. El complejo original de control de armamento utiliza el radar de impulsos Doppler N001K, derivado del N001 del Su-27 y dotado de exploración mecánica. El avión también dispone del sistema electroóptico OLS-27K y de designación de blancos mediante casco, equipos coherentes con el papel para el que había sido concebido.
Era una configuración propia de un interceptor de finales de la Guerra Fría cuyo cometido central era proteger una formación naval contra aeronaves hostiles. La familia R-27 proporcionaba el armamento de alcance medio y el R-73 cubría el combate próximo. Varias versiones del R-27 necesitan iluminación radar semiactiva durante parte del enfrentamiento, una condición que impone restricciones que no presentan los misiles modernos equipados con buscador radar activo.
El Su-33 amplió su empleo, pero mantuvo su arquitectura original
El diseño original dejó menos margen para evolucionar hacia las misiones que terminaron adquiriendo mayor importancia para la aviación embarcada. El Su-33 podía emplear bombas y cohetes no guiados, pero su configuración básica continuaba centrada en el combate aire-aire. Antes del despliegue a Siria, varios aparatos recibieron el sistema de navegación y ataque SVP-24-33, diseñado para calcular con mayor precisión el punto de lanzamiento de municiones convencionales contra objetivos terrestres.
La modificación aumentó su utilidad en misiones de ataque sin sustituir la arquitectura original de sensores y armamento. El contraste con el MiG-29K es significativo. Rusia incorporó este último como un caza embarcado multirrol capaz de utilizar una gama más amplia de armamento guiado aire-superficie, antibuque y antirradar, mientras mantuvo los Su-33 existentes mediante reparaciones y modernizaciones parciales aplicadas sobre una plataforma concebida originalmente para la intercepción naval.

La campaña del Almirante Kuznetsov frente a Siria permitió observar esas posibilidades en una operación real. Entre finales de 2016 y comienzos de 2017, el grupo aéreo embarcado utilizó tanto Su-33 como MiG-29K/KUB. Los aviones de cubierta realizaron en conjunto 420 salidas, 117 de ellas nocturnas. El Su-33 efectuó misiones contra objetivos terrestres, incluidas operaciones a distancias superiores a 300 kilómetros desde el buque.
La campaña confirmó que el avión podía emplearse en misiones de ataque después de su actualización, pero también mostró que la eficacia de un caza naval no puede separarse de los sistemas del portaaviones que permiten lanzarlo, recuperarlo, rearmarlo y mantenerlo. El desempeño operativo dependía así no solo de las características de vuelo del Su-33, sino del funcionamiento conjunto de la cubierta, los equipos de apontaje, los procedimientos y el mantenimiento.
Las pérdidas en Siria expusieron problemas del sistema embarcado
Esa dependencia quedó expuesta el 5 de diciembre de 2016. Un Su-33 regresaba de una misión sobre Siria cuando sobrepasó la cubierta durante el apontaje y cayó al Mediterráneo. El piloto se eyectó y sobrevivió. El ministerio de Defensa ruso identificó la rotura de un cable del sistema de frenado como causa del accidente, aunque posteriormente rechazó versiones que atribuían responsabilidades concretas al piloto mientras continuaba la investigación.
El mismo despliegue perdió también un MiG-29K. Dos aeronaves embarcadas perdidas durante una campaña relativamente breve mostraron que el problema operativo afectaba al conjunto formado por avión, cubierta, equipos de apontaje, procedimientos y mantenimiento, no únicamente a las características de vuelo de cada modelo. En un sistema con pocos aparatos y un único portaaviones disponible, cada incidente afectaba además a una estructura de fuerza cuya escala ya era reducida.
La pequeña flota dificultó renovar sensores, motores y armamento

La reducida escala de producción agravó el efecto de cualquier pérdida y complicó la renovación de la fuerza. Rostec cifra en 26 los Su-33 de serie construidos. Rusia no reabrió una línea completa de producción del avión, aunque la Corporación Unida de Motores reanudó la fabricación del AL-31F Serie 3 para sostener los aparatos existentes y entregó nuevos motores desde 2017. La medida prolongó la vida logística del modelo, pero no creó una nueva flota.
La reanudación de la fabricación de motores tampoco sustituyó la arquitectura electrónica original. Cada modernización debía aplicarse sobre células construidas décadas antes, dentro de una población pequeña y sin una variante de producción posterior que incorporara de origen un radar moderno, nuevos sistemas de misión y una integración multirrol comparable a la de cazas navales desarrollados posteriormente. El Su-33 continuó así mediante reparaciones y mejoras parciales, no mediante una renovación completa del diseño.
Sin el Kuznetsov, el Su-33 pierde la misión para la que fue creado
La principal restricción dejó finalmente de estar en el avión. El Almirante Kuznetsov regresó de Siria en 2017 y no volvió a efectuar un despliegue operativo. El programa de reparación sufrió la pérdida del dique flotante PD-50 en 2018 y un incendio importante a bordo en diciembre de 2019. Los calendarios de reincorporación se desplazaron sucesivamente hasta que, en julio de 2025, quedaron suspendidos los trabajos de reparación y modernización del buque.
Andréi Kostin, presidente del consejo de administración de la Corporación Unida de Construcción Naval, declaró ese mes que continuar la reparación carecía de sentido debido a la antigüedad y al coste del buque y planteó como posibles destinos su venta o desguace. Durante 2026 no se verificó el regreso del Kuznetsov al servicio operativo. La ausencia del portaaviones alteró directamente la función práctica de un avión diseñado específicamente para operar desde cubierta.

El Su-33 puede seguir volando desde pistas terrestres, mantener entrenamiento, conservar capacidad de intercepción y emplear su considerable combustible interno, pero pierde la función que justificó buena parte de sus modificaciones estructurales. El tren reforzado, el gancho de apontaje, las superficies plegables, los planos canard y el régimen especial de los AL-31F Serie 3 añaden masa y complejidad para una modalidad de empleo que permanece indisponible mientras el Kuznetsov no navegue.
Rusia dispone además del MiG-29K/KUB para aviación naval y continúa produciendo derivados terrestres más modernos del Flanker, entre ellos el Su-30SM2 y el Su-35S, con equipos electrónicos y armamento desarrollados mucho después de la configuración original del Su-33. El avión conserva utilidad como plataforma de vuelo e intercepción, pero sus características navales ya no pueden emplearse regularmente desde el buque para el que fueron desarrolladas.
El Su-33 sigue en la Flota del Norte, pero sin operar desde el mar
El Su-33 continúa vinculado al 279.º Regimiento Independiente de Aviación de Caza Embarcada de la Flota del Norte. Su flota superviviente conserva una célula con buenas prestaciones aerodinámicas, motores para los que Rusia restableció apoyo industrial y mejoras parciales destinadas a prolongar su empleo. Sin embargo, mantiene un radar de exploración mecánica derivado del Su-27, una integración de armamento condicionada por su origen como interceptor y una producción cerrada después de una serie muy pequeña.
En octubre de 2026, el elemento determinante es todavía más básico: el único buque ruso diseñado para darle empleo embarcado permanece fuera de servicio y sin retorno operativo confirmado. La situación verificable del Su-33 es la de un caza naval de origen soviético mantenido en una unidad de la Flota del Norte, pero sin una plataforma disponible desde la cual ejercer de forma regular la misión para la que fue construido.










