Nickolay Mladenov, enviado de la Junta de Paz para Gaza, cuestionó la continuidad de los ataques israelíes en la Franja y sostuvo que dificultan la aplicación del plan de desarme respaldado por ese organismo.
Durante una comparecencia ante el Consejo de Seguridad, señaló que los ataques casi diarios, dirigidos según Israel contra miembros de Hamás, también han provocado la muerte de civiles palestinos.
La Junta de Paz dispone de un mecanismo de coordinación con Israel para afrontar posibles amenazas antes de que aumenten de gravedad, pero Mladenov afirmó que Jerusalén no siempre recurre a ese canal.
El 17 de agosto, Mladenov y Jared Kushner intentaron convencer a Benjamin Netanyahu de limitar los ataques a situaciones de peligro inmediato. El primer ministro rechazó esa posibilidad y mantuvo que las FDI seguirían actuando contra todos los implicados en el ataque de Hamás del 7 de octubre.
Mladenov advirtió que cada uso de la fuerza fuera de una amenaza inmediata perjudica un proceso difícil de recuperar. También puso en duda que atacar depósitos de municiones impida que Hamás vuelva a armarse o reduzca su control sobre Gaza.
A su juicio, esas operaciones retrasan la desmilitarización y dificultan la transición civil necesaria para evitar que la Franja vuelva a militarizarse.
También señaló que Hamás no ha cumplido por completo sus compromisos. Aunque el grupo aceptó el 30 de julio la propuesta de desarme de la Junta de Paz y se comprometió a detener toda actividad militar, Mladenov afirmó que todavía quedan armas, trabajos en túneles y obstáculos a convoyes.
El enviado advirtió que esas acciones también retrasan el proceso y ofrecen argumentos a quienes quieren reanudar la guerra. Añadió que una nueva escalada total podría dejar a Gaza sin una hoja de ruta a la que regresar.










