Al cumplirse 1.000 días de la masacre del 7 de octubre, el presidente del partido “Zehut” y exdiputado del Knéset, Moshé Feiglin, planteó ayer jueves, en una entrevista con C14, una crítica a la clase política. Feiglin, que perdió a su nieto Yair Levin, de bendita memoria, en los combates de Gaza hace dos años, afirmó que la cultura política actual no permite llegar a la verdad sobre la catástrofe que azotó a Israel.
Según Feiglin, el debate público en Israel ha dejado de centrarse en la ideología y en lo esencial, y gira ahora exclusivamente en torno a la división partidista entre los bandos del “sí a Bibi” y el “no a Bibi”.
“No siento en absoluto la necesidad de una comisión de investigación porque creo que sé cuál es la verdad y cualquier ciudadano sincero que mire la realidad a los ojos la ve”, aclaró Feiglin.
Feiglin explicó que los dos líderes de los bloques, tanto de la derecha como de la izquierda, no constituyen una alternativa el uno al otro, sino que representan, cada uno a su manera, la misma concepción que condujo a la masacre. Según él, mientras que la izquierda es responsable de los Acuerdos de Oslo, la derecha fracasó al perpetuarlos en lugar de actuar para su anulación total y su eliminación del discurso histórico israelí.
El presidente de Zehut afirmó que el debate político se ha convertido en algo técnico y partidista, lo que impide un análisis en profundidad de los fallos de seguridad y políticos que condujeron a la masacre. Según él, mientras el debate se mantenga en este terreno, la verdad no saldrá a la luz y la ciudadanía seguirá votando en función de la identidad de los bloques y no de una visión del mundo sustantiva.










