El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó este domingo que el fin del régimen iraní “está cerca” y aseguró que su gobierno está decidido a completar la misión de provocar su caída.
Netanyahu sostuvo que el régimen de Teherán está “débil”, “luchando por su vida” y “tambaleándose”. También advirtió que, si Irán calcula mal y ataca a Israel, recibirá “un golpe que ni siquiera puede imaginar”.
Las declaraciones fueron realizadas al inicio de una reunión del gabinete, pocos días antes de Rosh Hashaná y en medio de temores a una nueva escalada durante las festividades judías. Netanyahu ya había señalado esta semana que la caída del régimen iraní constituye una de las principales misiones de Israel.
La tensión coincide con una nueva escalada entre Irán y Estados Unidos en el estrecho de Ormuz. Teherán aseguró haber atacado una embarcación estadounidense no tripulada que intentaba ingresar al estrecho, versión rechazada por las fuerzas estadounidenses.
Un día antes, Estados Unidos había informado de ataques contra tres petroleros iraníes en respuesta al lanzamiento de misiles balísticos contra buques de su Armada. Los enfrentamientos se reanudaron tras aproximadamente un mes de relativa calma y volvieron a situar al estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo y gas, en el centro de la guerra.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, estimó que unos nueve millones de barriles de petróleo atraviesan diariamente el estrecho y que, considerando también los oleoductos de la región, los flujos energéticos se encuentran en torno a dos tercios o más de los niveles anteriores al conflicto.
En paralelo, las negociaciones sobre el programa nuclear iraní permanecen estancadas. Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania buscan llevar el caso de Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU por el incumplimiento de sus obligaciones de no proliferación nuclear.










