Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) realizaron un ejercicio sorpresa para evaluar la capacidad del alto mando y de las fuerzas de respuesta de afrontar una crisis repentina, compleja y de gran escala en varios frentes de forma simultánea.
La maniobra, ordenada por el jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, puso a prueba la preparación de los principales centros de mando, la activación de fuerzas en alerta y la toma de decisiones bajo presión. La mayoría de los integrantes del Estado Mayor no conocía de antemano el ejercicio y tuvo que acudir a sus puestos para gestionar la emergencia simulada.
Los escenarios incluyeron la infiltración de entre 10 y 15 terroristas desde el Líbano hacia una comunidad fronteriza, un atentado en la Ruta 60 y una incursión en un asentamiento de Judea y Samaria, lanzamientos de cohetes contra Tel Aviv y combates en la Línea Amarilla de la Franja de Gaza.
En la simulación, la situación en Gaza se agravó hasta permitir que terroristas penetraran en territorio israelí y alcanzaran tres comunidades fronterizas. Un batallón fue trasladado en helicópteros desde el centro de Israel hasta la base de entrenamiento de Tzeelim, en el sur, para recuperar una de las localidades ocupadas durante el ejercicio.
Algunos sistemas militares fueron interrumpidos deliberadamente para comprobar la capacidad de los mandos de operar sin ellos. El ejercicio concluyó con un escenario de movilización de todo el ejército y el paso de las FDI a una postura defensiva en todos los frentes.
La maniobra también buscó comprobar la aplicación de las lecciones extraídas del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y de la guerra posterior, además de reforzar la preparación de las fuerzas antes del próximo período de festividades judías. Una evaluación inicial de los oficiales superiores calificó la preparación general de las FDI como “muy buena”.
Zamir afirmó que Israel atraviesa un período “tenso y volátil” en todos los sectores y señaló que la postura básica de las FDI debe ser la preparación ante un ataque sorpresa. Durante una visita a las tropas en Tzeelim, sostuvo que el ejercicio también constituye “un mensaje a nuestros enemigos” y advirtió que el ejército está preparado para responder con rapidez y fuerza ante cualquier ataque.










