Los servicios de seguridad mantienen un estado de alerta ante la posibilidad de que la tensión con Irán aumente drásticamente en los próximos días. Las medidas preventivas contemplan desde interceptar misiles balísticos dirigidos al territorio nacional hasta frustrar atentados contra objetivos judíos e israelíes en el extranjero.
Varios factores hacen pensar en una escalada inminente. Por un lado, el constante lanzamiento de proyectiles iraníes hacia Jordania y, por otro, el fuerte impacto que está teniendo el bloqueo económico estadounidense. A esto se suma la presión que ejerce Hezbolá desde el Líbano para conseguir el respaldo militar directo de Teherán.
A pesar de todos estos preparativos y del clima de alta sensibilidad por la llegada de Rosh Hashaná, hasta el momento no se ha detectado ningún plan específico ni se han emitido advertencias de emergencia dirigidas a la población.










