La Escuela de Oficiales de las FDI, Bahad 1, ultima los preparativos para Rosh Hashaná con un objetivo concreto: que los soldados y cadetes puedan cumplir las prácticas de la festividad aunque se encuentren fuera de la base o asignados a una misión operativa. La organización abarca nueve marcos de cursos de oficiales y contempla apoyo logístico, religioso y espiritual.
El rabino de la escuela, Eliad Kornberg, explicó que el personal responsable busca llevar los recursos necesarios hasta cada lugar donde haya soldados. Para Rosh Hashaná, una de las prioridades es que el sonido del shofar pueda escucharse en todos los puntos donde haya personas que deseen cumplir esa práctica.
Los preparativos también cubren Yom Kippur y Sucot. Bahad 1 prevé instalar cerca de 1.000 metros cuadrados de sucot para quienes duerman y coman tanto en la base como en el campo. Además, se distribuirán las cuatro especies utilizadas durante Sucot.
La planificación no se limita a las necesidades materiales de las festividades. Kornberg señaló que la escuela también organiza actividades previas destinadas a dar contexto a las mitzvot y a vincularlas con su dimensión religiosa, más allá de su cumplimiento práctico.
El período de las Altas Fiestas coincide con una etapa en la que los cadetes se preparan para asumir mayores responsabilidades. Kornberg indicó que ese proceso abre un espacio para preguntas personales sobre su identidad y sobre la forma en que ejercerán los cargos a los que serán destinados.
Bahad 1 reúne a soldados de distintos sectores de la sociedad israelí. Entre ellos hay personas religiosas y no religiosas, mujeres y militares no judíos. La estructura rabínica de la base dispone de una sinagoga y una sala de estudio activas las 24 horas, con orientación halájica, servicios de oración y clases de Torá. También se realizan actividades educativas junto con la Unidad de Educación sobre patrimonio judío, relatos bíblicos y el calendario judío.
Kornberg vinculó su función en la escuela con la historia de su propia familia. Recordó a sus bisabuelos, asesinados en Treblinka, y expresó que para él tendría un valor incalculable poder decirles dónde sirven hoy sus descendientes. Considera que su cargo le permite participar en la formación de futuros dirigentes del pueblo judío y acompañar el proceso que, a su juicio, atraviesa ese pueblo.










