La Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses rechazó este miércoles las nuevas restricciones comerciales anunciadas por Reino Unido, Francia y Canadá contra israelíes y empresas israelíes en Judea y Samaria.
La presidenta de la organización, Betsy Berns Korn, y su director ejecutivo, William C. Daroff, calificaron las medidas como discriminatorias y sostuvieron que favorecen los esfuerzos por aislar a Israel en lugar de acercar a israelíes y palestinos a un acuerdo de paz.
El secretario de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, anunció el martes que Reino Unido prohibirá el comercio de bienes producidos en comunidades israelíes de Judea y Samaria. Francia y Canadá informaron que adoptarán medidas nacionales similares.
Korn y Daroff advirtieron que las empresas que participen en estas restricciones podrían afrontar consecuencias comerciales en Estados Unidos. Recordaron que 38 estados han aprobado leyes o medidas ejecutivas contra los boicots a Israel y señalaron que contratos públicos, inversiones u otros vínculos empresariales podrían verse afectados.
Los dirigentes también cuestionaron la decisión británica en el contexto de la próxima reunión del J7 Large Communities” Task Force Against Antisemitism, que agrupa a las siete mayores comunidades judías de la diáspora y en la que se espera la participación de la Conferencia de Presidentes.
Según Korn y Daroff, combatir el antisemitismo es incompatible con políticas que excluyan a israelíes de la actividad económica. También señalaron que los delitos de odio antijudío representaron cerca de dos tercios de los delitos de odio por motivos religiosos denunciados en Estados Unidos durante 2025.
Ambos afirmaron que condenan la violencia contra civiles y respaldan que los responsables rindan cuentas, pero rechazaron las medidas económicas colectivas contra israelíes. A su juicio, esas políticas no sustituyen la rendición de cuentas, profundizan la división y perjudican la cooperación económica y de seguridad necesaria para una solución duradera.
Miliband sostuvo que las medidas británicas se dirigen a las comunidades israelíes de Judea y Samaria y no a Israel en su conjunto. También expresó su oposición a la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones.
Reino Unido, Francia y Canadá indicaron que sus decisiones buscan preservar la posibilidad de una solución de dos Estados. Su declaración conjunta también condenó la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre y reconoció los intereses legítimos de seguridad de Israel.
La Conferencia de Presidentes pidió a los tres gobiernos revertir sus decisiones y solicitó a las empresas privadas evaluar las consecuencias legales y morales de participar en esas restricciones.










