El senador republicano Mitch McConnell, de Kentucky, regresó el lunes al Senado para votar por primera vez en tres meses. Su ausencia comenzó después de que una caída en su casa en junio lo llevara al hospital.
Durante varias semanas no ofreció detalles sobre su estado, lo que provocó críticas y especulaciones. Más tarde explicó que había quedado brevemente inconsciente tras la caída y que en el hospital también recibió tratamiento por una neumonía leve.
Antes de la votación habló brevemente con periodistas desde una silla de ruedas fuera de la cámara del Senado. Sonrió, aunque se expresó con lentitud y cierta dificultad, y bromeó sobre la cantidad de reporteros presentes después de casi dos décadas en las que evitó numerosas preguntas como líder.
McConnell dijo que volvió para trabajar en un proyecto de ley agrícola pendiente y porque mantiene su interés en la OTAN y en apoyar a los aliados que combaten a Rusia.
Personal del Senado pidió a periodistas y fotógrafos que no grabaran video de sus declaraciones en el pasillo del segundo piso, aunque en esa zona suele permitirse. Sí se autorizaron fotografías.
En una declaración previa, McConnell describió su recuperación como un proceso largo y frustrante y señaló que los efectos persistentes de la poliomielitis que padeció en la infancia han complicado ese proceso.
También indicó que todavía no se encuentra al cien por ciento. Aseguró al líder Thune que continuará con fisioterapia por recomendación de sus médicos y que hará todo lo posible por estar presente en votaciones difíciles cuando su bancada lo necesite.










