Varias compañías navieras han dejado de utilizar el sistema organizado por las fuerzas armadas de Estados Unidos para atravesar el estrecho de Ormuz, después de una serie de ataques iraníes que aumentó la preocupación por la seguridad de las embarcaciones y sus tripulaciones. Así lo señalaron siete fuentes del sector marítimo y de la seguridad naval.
Durante décadas, el tránsito de entrada y salida del Golfo se realizó mediante un conjunto de rutas seguras trazadas en el centro del estrecho. La agencia marítima de las Naciones Unidas estableció en 1968 ese sistema, conocido como Dispositivo de Separación del Tráfico.
El comienzo de la guerra con Irán, el 28 de febrero, alteró ese esquema. Las fuerzas iraníes habrían instalado minas en la zona central, lo que obligó a los buques a recurrir a dos rutas improvisadas, una próxima a la costa de Irán y otra cercana a Omán.
Reuters informó en junio de que las fuerzas armadas estadounidenses colaboraban en el paso de las embarcaciones mediante una operación que también incluyó decenas de transferencias clandestinas de petróleo entre buques. El objetivo era mantener el flujo de las exportaciones energéticas del Golfo.
Para guiar a los petroleros, Estados Unidos empleó drones aéreos y marítimos, además de helicópteros. La operación permitió exportar decenas de millones de barriles de crudo y ayudó a limitar el impacto sobre los precios de la energía de la mayor interrupción registrada hasta ahora en el suministro de petróleo y gas.
La confianza de las navieras en ese dispositivo, sin embargo, ha disminuido. La ruta situada junto a la costa omaní se considera cada vez más peligrosa debido a los ataques recientes.
Desde el 7 de julio, cinco embarcaciones fueron atacadas en aguas de Omán incluidas en el sistema estadounidense, según un análisis basado en datos de la agencia marítima de las Naciones Unidas. Los incidentes afectaron a tres superpetroleros de crudo, un metanero y un portacontenedores.
Las fuentes señalaron que no se ha podido determinar si todos esos buques navegaban bajo la protección del dispositivo organizado por Estados Unidos.
“Estados Unidos no parece tener ningún control sobre la situación”, afirmó una fuente del sector naviero. Añadió que su empresa había decidido no cruzar el estrecho por el deterioro de las condiciones y por el riesgo para las tripulaciones.
Torbjorn Solvedt, principal analista para Oriente Medio de la consultora de riesgos Verisk Maplecroft, consideró que la continuidad de los ataques iraníes pone en duda la viabilidad del sistema.
“La capacidad persistente de Irán para atacar buques que navegan por la ruta omaní implica que la solución propuesta por la administración Trump para mantener el tránsito marítimo difícilmente funcionará”, afirmó.










