El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que las negociaciones con Irán para extender el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz continuarán durante varios días. La declaración se produjo antes de su salida de la India y después de que Washington lanzara nuevos ataques contra el sur de Irán pese a la tregua vigente.
Rubio atribuyó la demora a la discusión de los términos del pacto. Según explicó ante la prensa, existe un proceso de “idas y venidas” sobre la redacción concreta del documento inicial. El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que el presidente Donald Trump no aceptará un mal acuerdo.
Estados Unidos prevé más días de negociación con Irán mientras intenta cerrar los términos de una extensión del alto el fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz sin obstáculos ni peajes.
El principal punto de fricción, de acuerdo con Rubio, es la reapertura del estrecho de Ormuz sin que Irán pueda imponer peajes a los buques que atraviesan esa vía marítima. “El estrecho debe estar abierto, sin obstáculos y sin peajes”, dijo al fijar la posición de Washington.
La tensión militar continúa durante la negociación

La tensión diplomática coincide con una nueva escalada militar en la zona. El Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó el lanzamiento de misiles de crucero contra instalaciones de radar en la costa meridional iraní. Según la información disponible, los ataques destruyeron centros de comando encargados de coordinar operaciones navales en la región.
Las autoridades militares iraníes respondieron con el despliegue de lanchas rápidas artilladas y la activación de sistemas de defensa antiaérea cerca de la isla de Qeshm. Estos movimientos mantienen bajo presión el proceso diplomático y elevan el riesgo de nuevos incidentes en el golfo Pérsico.
El bloqueo de Ormuz afecta al petróleo y al transporte marítimo

El impacto de la crisis llegó también a los mercados internacionales. Los contratos de futuros del petróleo crudo Brent subieron un tres por ciento tras el aplazamiento de las negociaciones. El texto señala que el bloqueo del estrecho interrumpe el tránsito de una quinta parte de los suministros mundiales de hidrocarburos.
Como medida de seguridad, la Quinta Flota de la Armada estadounidense ordenó a los buques comerciales suspender su aproximación al golfo Pérsico hasta que se anuncie una resolución diplomática formal. La medida refleja la importancia del estrecho de Ormuz para el comercio energético y para la navegación entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán.
La interrupción del tráfico marítimo generó alteraciones logísticas globales. Corporaciones navieras multinacionales desviaron sus cargueros hacia rutas alternas por el sur de África, lo que elevó en un veinte por ciento los costos de flete durante los últimos días, según el texto.
La OPEP evaluará el déficit de exportación

Ante la parálisis comercial, representantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo programaron una reunión de emergencia en Viena para evaluar el déficit de exportación desde las terminales del Medio Oriente. La reunión buscará medir el efecto de la interrupción sobre el suministro energético y sobre las rutas marítimas afectadas por la crisis.
Mientras continúan las conversaciones, Washington insiste en que la reapertura del estrecho de Ormuz debe quedar incorporada al documento inicial sin condiciones que limiten el tránsito. Irán, por su parte, mantiene activos medios navales y sistemas de defensa en áreas cercanas a la vía marítima, lo que deja la negociación condicionada por la evolución militar en la región.