El sindicato belga ACV Puls amenazó con convocar una huelga en Brussels Airlines por la decisión de la compañía de volver a asignar de forma regular a sus tripulaciones en los vuelos a Israel, y exige que los empleados puedan rechazar esos servicios por razones de seguridad o de conciencia.
La aerolínea reanudó el 3 de agosto sus vuelos a Tel Aviv tras una suspensión de cinco meses. En una primera etapa recurrió a personal voluntario, pero posteriormente retomó la programación habitual de tripulaciones. Actualmente opera tres vuelos semanales.
ACV Puls sostiene que ese cambio incumple acuerdos previos y asegura que entre los trabajadores existen preocupaciones tanto por la seguridad como por las implicaciones éticas de volar a Israel en medio de la guerra en Gaza.
“Quienes tengan objeciones de seguridad o de conciencia deben poder rechazar estos vuelos sin consecuencias financieras, profesionales o disciplinarias”, afirmó el sindicato, que advirtió de una posible huelga si la compañía no revierte la medida.
Los representantes de la tripulación también cuestionan las condiciones de seguridad y citan la recomendación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Bélgica de evitar los viajes no esenciales a Israel y Jerusalén.
Brussels Airlines defiende que sus decisiones operativas se basan en criterios de seguridad y demanda. Su portavoz, Nico Cardone, afirmó que la seguridad es la “máxima prioridad” de la empresa y rechazó que la aerolínea deba entrar en debates políticos sobre los gobiernos de los destinos a los que vuela.
ACV Puls asegura que la compañía recurrió al personal regular porque no logró reunir suficientes voluntarios. Brussels Airlines sostiene, en cambio, que su intención siempre fue volver progresivamente a la programación normal de las tripulaciones.
El sindicato también pidió al gobierno belga que intervenga y adopte una posición sobre la continuidad de los vuelos comerciales a Israel en el contexto de la guerra y de las acusaciones de crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos contra la población palestina.
Bélgica ha endurecido en los últimos años su postura hacia las políticas israelíes en Gaza y los asentamientos. Este año prohibió el tránsito por su espacio aéreo de aeronaves que transportaran material militar con destino a Israel y en julio aprobó una prohibición a las importaciones procedentes de asentamientos israelíes en los territorios palestinos.










