Estados Unidos e Irán retomarán conversaciones sobre Ormuz mientras Washington aplaza una ofensiva y los países del Golfo presionan por un acuerdo.
Trump aplaza el ataque y abre una nueva vía de negociación
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la noche del domingo que las conversaciones con Irán comenzarán el lunes con el propósito de alcanzar un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. La declaración llegó después de que el mandatario suspendiera nuevamente durante el fin de semana una ofensiva de gran escala contra la República Islámica. A bordo del Air Force One, Trump afirmó que ambas partes hablarán en calidad de negociación y sostuvo que un pacto permitiría salvar vidas y evitar el uso innecesario de poder militar.
El sábado, al comunicar que desistía de su amenaza de lanzar una campaña masiva de bombardeos contra Irán, Trump aseguró que era inminente un pacto para reabrir Ormuz y poner fin a la amenaza nuclear iraní. Un día después, sin embargo, evitó fijar un plazo y señaló que las negociaciones apenas comenzarían el lunes, pese a que los mediadores llevan semanas discutiendo la propuesta. También reiteró que esperaba que las conversaciones se retomaran por la tarde, aunque no precisó quiénes participarían en las reuniones.
Trump afirmó que las fuerzas estadounidenses habían preparado “el mayor ataque desde la Segunda Guerra Mundial”, pero decidió cancelar el plan y ampliar el margen de la vía diplomática después de escuchar a dirigentes del Golfo y atender una petición de funcionarios iraníes no identificados. Según relató, preguntó al príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman si prefería un acuerdo o una ofensiva. La respuesta, dijo, fue claramente favorable a la negociación por la incertidumbre sobre las consecuencias de un ataque.
La decisión supuso otro cambio de postura del mandatario. Un día antes había expresado que perdía la confianza en las negociaciones con Irán y advirtió que las fuerzas estadounidenses atacarían con suma dureza. Desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero, Trump ha anunciado en varias ocasiones la suspensión de ofensivas contra ese país. Esas treguas terminaron por romperse y los combates se reanudaron posteriormente, lo que ha alimentado las dudas sobre la duración de la nueva pausa.
Claves de la propuesta planteada durante el fin de semana
- Estados Unidos e Irán volverían a dialogar sobre los asuntos que bloquearon avances anteriores.
- La iniciativa contempla reabrir el estrecho de Ormuz y detener las hostilidades regionales.
- También incluiría el fin de los ataques de milicias respaldadas por Irán.
- Washington levantaría el bloqueo naval y permitiría reanudar las exportaciones iraníes de petróleo.
- Los mediadores continúan sus gestiones, pero todavía no existe un acuerdo.
El pacto sobre Ormuz deja la cuestión nuclear para otra fase

El sábado, Trump había indicado que el pacto propuesto incluiría tanto la reapertura del estrecho como el programa nuclear iraní. Sus declaraciones posteriores apuntan, en cambio, a que la cuestión nuclear quedaría para una segunda negociación y que el primer documento restablecería, en gran medida, el memorando de entendimiento firmado en junio. Ese texto concedió a las partes sesenta días para llegar a un consenso sobre el programa nuclear de Irán, y actualmente quedan menos de treinta días para que venza ese plazo.
Un funcionario regional involucrado en la mediación explicó que la propuesta anunciada por Trump contempla que Estados Unidos e Irán vuelvan a dialogar y trabajen en la solución de varios asuntos que impidieron avances anteriores. Según la fuente, la iniciativa exige la reapertura del estrecho de Ormuz y el fin de las hostilidades en toda la región. Esto incluye los ataques de milicias respaldadas por Irán en Irak contra los países árabes del Golfo y Jordania.
A cambio, Washington levantaría el bloqueo naval impuesto a Irán y permitiría que Teherán reanudara sus exportaciones de petróleo, conforme a lo establecido en el pacto provisional de alto el fuego. La fuente indicó que todavía no existe un acuerdo, aunque los esfuerzos de mediación continúan. El funcionario habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a declarar ante los medios, lo que subraya que la propuesta sigue en discusión y carece por ahora de una confirmación formal de las partes.
El memorando firmado entre Estados Unidos e Irán obligaba a Teherán a mantener completamente abierto el estrecho solo durante sesenta días y no establecía restricciones una vez transcurrido ese periodo. El documento terminó por fracasar debido a interpretaciones contrapuestas. Trump sostenía que la vía marítima debía permanecer abierta, mientras que Teherán consideraba que el texto le permitía determinar la ruta de los barcos que atravesaban el estrecho. Esa diferencia sigue siendo uno de los principales obstáculos para cualquier nuevo entendimiento.
Irán niega que discuta ahora la reapertura de la vía marítima

En medio de su enfrentamiento con Estados Unidos, Irán ha atacado en repetidas ocasiones embarcaciones que intentaban atravesar el estrecho de Ormuz sin autorización iraní. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, afirmó el domingo que la vía “de ninguna manera volverá a la situación en la que se encontraba antes del 28 de febrero”, cuando comenzó la guerra. Su declaración se distancia de la versión de Trump sobre la inminencia de un acuerdo para restablecer el tránsito marítimo.
En una llamada con la televisión estatal iraní, Baghaei explicó que Teherán mantiene conversaciones con Omán, situado al otro lado del estrecho, sobre el transporte marítimo en la zona. Sin embargo, aclaró que actualmente no se discute la reapertura de esta vía navegable estratégica. La posición iraní introduce una contradicción directa con el anuncio estadounidense y muestra que las conversaciones descritas por ambas partes no coinciden todavía en su alcance, sus objetivos ni el momento en que podrían producir resultados concretos.
El ministro de Defensa iraní escribió en X que el país no se mostró “ni sorprendido ni pasivo” ante el anuncio del presidente estadounidense. También aseguró que la República Islámica permanece alerta frente a amenazas concretas de Washington. Aunque los dirigentes iraníes proyectan una posición común basada en la resistencia y la demostración de fuerza, dentro de la cúpula de la teocracia parece desarrollarse una disputa sobre la conveniencia de negociar con Estados Unidos bajo presión militar.
Una facción rechaza cualquier negociación con Washington, mientras que otra considera que la presión militar puede favorecer a Teherán en la mesa de diálogo. Esta división aparece mientras el Gobierno iraní mantiene su negativa a reconocer una negociación inmediata sobre la reapertura de Ormuz. Al mismo tiempo, las declaraciones públicas insisten en que el país está preparado para responder a nuevas acciones estadounidenses, una postura que mantiene abierta la posibilidad de que la pausa anunciada por Trump vuelva a romperse.
Los países del Golfo advierten sobre una escalada regional

Trump identificó a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar como los países que le pidieron no ejecutar la ofensiva. El sábado no había precisado qué gobiernos, además del iraní, habían solicitado la suspensión. Su versión contradice informaciones publicadas por The Wall Street Journal, según las cuales Emiratos Árabes Unidos quería que Washington intensificara sus acciones contra Teherán. Trump sostuvo que los aliados pidieron cancelar el ataque porque consideraban posible alcanzar un acuerdo sobre Ormuz y otro posterior sobre el programa nuclear iraní.
Mohammed bin Salman, líder de facto de Arabia Saudita, manifestó durante su conversación telefónica con Trump sus preocupaciones ante una eventual escalada militar de Estados Unidos. Una persona informada sobre la llamada describió el intercambio como sincero y constructivo. Según esa fuente, el príncipe heredero advirtió que una intensificación de los combates podría causar graves consecuencias para la economía mundial si Irán respondía a un nuevo bombardeo estadounidense con ataques contra aliados de Washington en el Golfo.
La conversación ocurrió antes del anuncio de Trump en redes sociales. Durante la llamada, Bin Salman intentó obtener precisiones sobre las nuevas medidas que el presidente evaluaba adoptar contra Irán. El informante añadió que funcionarios sauditas han señalado al Gobierno estadounidense que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar se encuentran en condiciones favorables para defenderse de posibles ataques iraníes. No obstante, también han advertido que Kuwait podría estar más expuesto a ofensivas de milicias respaldadas por Teherán desde territorio iraquí.
Trump dio a entender que la conversación con el príncipe heredero tuvo un peso decisivo en su determinación de detener los planes de bombardeo. Afirmó que una ofensiva habría sido desastrosa para Irán, pero que Arabia Saudita tampoco la deseaba porque consideraba inminente un acuerdo. El presidente había señalado previamente que los aliados de Oriente Medio aceptaron los “perímetros” de un posible pacto, aunque no ofreció detalles sobre esos límites ni sobre las obligaciones concretas que asumiría cada parte.
Israel quedó fuera de la decisión final sobre la ofensiva

Según el Canal 12 de Israel, las fuerzas israelíes debían participar en la ofensiva, que fue cancelada unas veinticuatro horas antes de la hora prevista para su inicio. De acuerdo con la cadena, Israel solo conoció la decisión después de que Trump publicara un mensaje en una red social. La preparación del ataque había comenzado el miércoles, un día después de que el primer ministro Benjamin Netanyahu se reuniera con el presidente estadounidense en la Casa Blanca.
El Mando Central de Estados Unidos diseñó un plan para atacar la infraestructura energética de Irán. Un funcionario estadounidense declaró al Canal 12 que Israel debía formar parte de la operación. El informe señala que las autoridades israelíes comunicaron a Washington que ejecutar la ofensiva carecería de sentido si no causaba daños significativos a los objetivos económicos y a las estructuras del régimen iraní. Esa posición apuntaba a una campaña de mayor alcance que la finalmente suspendida por Trump.
La cancelación dejó en evidencia diferencias entre Washington y sus socios sobre la forma de presionar a Teherán. Mientras los países del Golfo insistieron en los riesgos económicos y regionales de una escalada, Israel habría defendido que cualquier ofensiva debía producir daños sustanciales. Trump optó por detener el plan y retomar la vía diplomática, aunque sus anuncios anteriores de tregua terminaron en nuevas hostilidades. Por ahora, la negociación prevista no tiene participantes confirmados ni un acuerdo definido sobre Ormuz.






