El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participó hoy en la Base Aérea de Dover, en Delaware, en la ceremonia de repatriación de cuatro militares estadounidenses muertos en ataques iraníes en Oriente Medio.
Los féretros, cubiertos con la bandera nacional, fueron retirados uno a uno de la aeronave por grupos de siete militares durante el acto conocido como “traslado digno”. Trump, vestido con traje azul y corbata roja, permaneció firme junto a la pista y saludó mientras se realizaba el traslado.
Los familiares de los muertos llegaron en una caravana de vehículos y presenciaron la ceremonia desde corta distancia. Tras ser bajados del avión, los cuatro féretros fueron colocados en dos furgonetas.
Antes de partir hacia Dover, Trump describió el acto como una de las obligaciones más difíciles de la Presidencia. “Vamos a rendirles homenaje. Para mí, es una de las cosas más difíciles que debe hacer un presidente. Pero hay que hacerlo”, declaró.
Al ser consultado sobre qué les diría a las familias, respondió: “Lo único que voy a decir es que los queremos. Queremos a sus hijos, porque eso es lo que son para ellos. Son sus hijos. Aquí no hay juegos ni nada parecido”.






