Dos exintegrantes de la selección femenina de fútbol de Irán que solicitaron asilo en Australia confirmaron que su decisión de no cantar el himno nacional durante la Copa Asiática femenina de marzo fue una protesta contra el régimen de Teherán.
Atefeh Ramezanisadeh, de 34 años, y Fatemeh Pasandideh, de 22, hablaron por primera vez con un medio desde que abandonaron al equipo y se convirtieron en refugiadas. La entrevista fue emitida el domingo por el programa australiano “60 Minutes”.
Ramezanisadeh explicó que querían mostrar apoyo a la población iraní y que, aunque sintió miedo, consideró que no podía permanecer indiferente ante la muerte de personas que protestaban contra el gobierno.
La selección fue criticada en Irán y algunos medios la calificaron de traidora después de que sus jugadoras permanecieran en silencio mientras sonaba el himno antes del partido inaugural contra Corea del Sur, disputado el 2 de marzo.
En ese momento, algunos interpretaron el gesto como una protesta contra el régimen y otros como una señal de duelo por los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán iniciados el 28 de febrero. El equipo no explicó públicamente entonces el motivo del silencio.
Ramezanisadeh y Pasandideh señalaron ahora que su intención era protestar contra la represión de las manifestaciones nacionales contra el sistema teocrático iraní.
Ramezanisadeh afirmó que negarse a cantar el himno podía exponerla a distintas formas de tortura, pero que en ese momento era la única decisión con la que podía sentirse en paz. Pasandideh dijo que, después de que manifestantes arriesgaran y perdieran la vida, guardar silencio durante el himno era lo mínimo que podían hacer.
El ministro australiano de Inmigración, Tony Burke, afirmó que las jugadoras no habían recibido ninguna oferta de asilo cuando realizaron la protesta y describió la reacción posterior como el momento que cambió la situación.
La cuestión adquirió mayor dimensión cuando el presidente estadounidense Donald Trump pidió públicamente que se concediera asilo al equipo y habló por teléfono con el primer ministro australiano Anthony Albanese.
Albanese informó después a Trump de que cuatro jugadoras y un miembro del cuerpo técnico habían aceptado visas humanitarias. Siete integrantes del equipo terminaron aceptando inicialmente la oferta australiana de asilo, aunque todas cambiaron de decisión salvo Ramezanisadeh y Pasandideh.
Ambas juegan ahora en el Wynnum Wolves, un club semiprofesional de Brisbane, y obtuvieron la ciudadanía australiana en agosto.
Ramezanisadeh contó que sus padres le pidieron que regresara siguiendo instrucciones de las autoridades iraníes, pero ella decidió permanecer en Australia. Añadió que la posibilidad de no volver a ver a su familia ha sido dolorosa, aunque no quiso ignorar lo que ocurría en Irán.
Las dos mujeres dijeron que no han tenido contacto con sus familias en los últimos meses, aunque entienden que sus parientes no han sido castigados.
Pasandideh explicó que nunca preguntó a sus excompañeras si regresaron voluntariamente a Irán o si fueron obligadas, porque no quería ponerlas en peligro.
También expresó su deseo de volver algún día a Irán si cambian las condiciones políticas y puede reencontrarse con su familia en un país distinto al que dejó.










