Irán amenazó con intensificar sus ataques contra buques de guerra estadounidenses si Washington mantiene el bloqueo marítimo sobre sus puertos. Teherán también advirtió que ampliará el alcance de las operaciones si Estados Unidos continúa con el hostigamiento a barcos iraníes.
La advertencia llegó después de que Estados Unidos anunciara el bombardeo de tres petroleros vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y acusara a las fuerzas iraníes de intentar atacar dos buques de guerra estadounidenses. El nuevo cruce se produjo después de un mes de relativa calma, con la vía diplomática paralizada.
El Comando Central de Estados Unidos afirmó que el CGRI lanzó misiles balísticos contra dos buques de la Armada estadounidense que patrullaban en aguas territoriales. Tras el fracaso de esos ataques, el CENTCOM dejó fuera de servicio de forma permanente dos petroleros de la organización.
Los primeros informes desde Irán indicaron que un petrolero recibió cuatro impactos mientras permanecía anclado cerca de la isla de Jarg, conocida como la “isla del petróleo” de la República Islámica. No hubo víctimas y la tripulación abandonó el barco. Las autoridades iraníes no se pronunciaron inicialmente sobre los otros dos petroleros mencionados más tarde por Estados Unidos.
La tensión también aumentó por las amenazas del presidente Donald Trump contra el complejo subterráneo conocido como “Montaña del Pico”. Trump afirmó que Washington atacará pronto la instalación y que vigila todos los movimientos dentro de Irán para impedir que el país obtenga armas nucleares.
El presidente estadounidense sostuvo que la confrontación no constituye una guerra, sino un “enfrentamiento militar” de bajo coste. También comparó los 18 muertos registrados en la actual escalada con las pérdidas mucho mayores de conflictos anteriores, como la guerra de Vietnam.
La instalación amenazada está situada cerca de uno de los principales complejos nucleares iraníes. Fue construida bajo tierra como alternativa protegida para el ensamblaje de centrifugadoras, después de que una explosión dañara el sistema anterior en 2020. Israel y Estados Unidos mantienen el lugar bajo una estrecha vigilancia de inteligencia.
La amenaza iraní y los ataques estadounidenses contra los petroleros profundizan una escalada que ya abarca los puertos, las rutas marítimas y la infraestructura nuclear. Teherán condicionó cualquier reducción de sus operaciones al fin del bloqueo y de las acciones contra sus embarcaciones.










