Hezbolá recibió de Irán $200 000 000 el mes pasado para ayudar a libaneses desplazados de sus hogares por la guerra contra Israel. Dos personas familiarizadas con la transferencia afirmaron a Reuters que el dinero llegó en efectivo, aunque no explicaron cómo pasó a manos de la organización.
El plan prevé un primer pago de $3 000 para cada una de unas 50.000 familias. Tendrán prioridad quienes procedan de aldeas destruidas o de localidades a las que no pueden acceder debido al control israelí del terreno. Uno de los interlocutores describió esta ayuda como la primera asistencia de gran escala que Hezbolá entrega a residentes chiíes del sur del Líbano.
Los intermediarios cobraron una comisión del 20%
Las personas que participaron en la transferencia cobraron una comisión del 20%. De acuerdo con las fuentes citadas por Reuters, ese porcentaje refleja el riesgo de trabajar con Hezbolá. Una de ellas señaló que la comisión fue cuatro veces superior a la habitual en operaciones de este tipo.
Un funcionario de Hezbolá confirmó a Reuters que se había prometido una suma de dinero y dijo que el plan de distribución se anunciaría en los próximos días. No detalló de dónde procedían los fondos.
El Ministerio de Exteriores iraní, la misión permanente de Irán en Ginebra, el Departamento de Estado de Estados Unidos y el gobierno libanés no respondieron de inmediato a las consultas de Reuters.
La transferencia llegó bajo una fuerte presión económica sobre Irán
La entrega se produjo pese al endurecimiento de la presión económica de Estados Unidos sobre Irán. El Departamento del Tesoro estadounidense sostiene que Teherán transfirió a Hezbolá $1 000 000 000 solo durante los primeros diez meses de 2025.
Irán nunca ha reconocido de manera formal que financie a Hezbolá. Su apoyo económico a fuerzas aliadas en la región también provocó rechazo en protestas internas contra el régimen religioso, un asunto especialmente sensible ante el deterioro de la situación económica del país.
Reuters indicó además que Irán prometió nuevos fondos a Hezbolá después de firmar en junio un acuerdo provisional con Washington que le permitió vender petróleo. Ese acuerdo se derrumbó en julio. Desde entonces, Washington aumentó la presión económica, endureció las sanciones e impuso un bloqueo naval destinado a impedir las exportaciones iraníes de petróleo.










