El poder judicial iraní ahorcó el sábado a Erfan Kiani, condenado por su participación en las protestas de enero, a quien acusó de operar en nombre de la inteligencia israelí durante los disturbios en la provincia de Isfahán.
El Tribunal Supremo confirmó la sentencia antes de la ejecución, según informó Mizan Online, sitio web del poder judicial. Las autoridades describieron a Kiani como uno de los “principales operativos” en una “misión asignada por el Mossad” y lo acusaron de destrucción de propiedad pública y privada, incendio provocado, posesión y uso de cócteles Molotov, porte de arma blanca, bloqueo de vías de circulación, agresión a agentes y sembrar el miedo y el pánico entre la ciudadanía.
Kiani es el noveno hombre ejecutado desde el 19 de marzo por cargos relacionados con las protestas. El jueves, otro condenado fue ahorcado por pertenecer a un grupo de oposición prohibido.
Las protestas estallaron como manifestaciones contra la crisis económica y se extendieron por todo el país en enero. Las autoridades las reprimieron con violencia —con miles de muertos— y han intentado presentarlas como instigadas por Israel, Estados Unidos y grupos opositores como los Muyahidines del Pueblo, organización prohibida.
Irán ha incrementado las ejecuciones desde que comenzó su conflicto con Israel y Estados Unidos el 28 de febrero. El país es el segundo que más aplica la pena de muerte en el mundo, después de China, según Amnistía Internacional y otros grupos de derechos humanos.