Irán está decidido a obtener reconocimiento internacional para su control sobre el estrecho de Ormuz y para su capacidad de imponer tasas a los buques que entren o salgan del Golfo, incluso mediante el uso de la fuerza, según dos fuentes iraníes de alto nivel.
Como parte del acuerdo provisional alcanzado este mes con EE. UU. para poner fin a tres meses de conflicto, Teherán aceptó permitir durante 60 días el tránsito de embarcaciones por el estrecho sin cobrar tasas. No obstante, interpreta que la formulación del pacto le permite conservar la autoridad sobre qué buques pueden atravesar esa estrecha vía navegable y por qué rutas deben hacerlo.
Irán busca reconocimiento formal de su control sobre el estrecho de Ormuz y de su capacidad para imponer tasas a los buques tras la fase provisional del acuerdo con EE. UU.
El Gobierno iraní también busca que ese control sea aceptado de manera formal y duradera una vez concluida la fase provisional. De acuerdo con las fuentes, sus negociadores no avanzarán hacia otros puntos de disputa en las conversaciones de paz con Washington hasta que esa cuestión quede acordada.
Si el pacto provisional expira sin una prórroga, Irán empezaría a cobrar a los buques por el paso a mediados de agosto, aunque todavía no ha presentado una lista de tarifas ni ha explicado cómo las aplicaría. Teherán cerró el estrecho al inicio de la guerra, y las autoridades iraníes han sostenido que cobraron a algunos buques tasas de navegación u otros cargos para permitirles salir del Golfo.
Según las fuentes, Irán entiende que el acuerdo provisional le permite mantener el control de todo el tráfico que cruza el estrecho, aunque sin imponer tasas durante esta etapa. También considera que debe negociar las condiciones con los Estados del Golfo, pero no que esté obligado a alcanzar un acuerdo con ellos.
Teherán rechaza volver al statu quo previo a la guerra
Uno de los altos funcionarios asegura que Irán no permitirá un retorno al statu quo previo a la guerra. En su lugar, Teherán sostiene que deben aplicarse nuevos arreglos en el estrecho de Ormuz, entre ellos que Irán determine cómo entran y salen los buques, se reserve el derecho a impedir el acceso a cualquier embarcación que considere una amenaza para su seguridad y cobre tasas por los servicios obligatorios que presta.
El mismo funcionario añade que Irán está dispuesto a imponer sus exigencias en el estrecho por la fuerza si otros países no aceptan sus condiciones. Según esa fuente, Teherán no retrocedería ni siquiera ante la posibilidad de una nueva confrontación con EE. UU., más intensa que la anterior.
El segundo alto funcionario iraní afirma que, tras sobrevivir a lo que Teherán veía como su mayor amenaza potencial —una guerra con EE. UU. e Israel—, Irán considera que cuenta con una “oportunidad histórica” para asegurarse una ventaja a largo plazo.
De acuerdo con ese funcionario, los países propietarios de buques terminarían aceptando la gestión iraní del estrecho ante el aumento del coste de la guerra, mientras que Washington acabaría aceptándola para garantizar la continuidad del suministro energético mundial.