Irán está activando almacenamiento petrolero improvisado y buscando vías alternativas para sacar crudo al exterior mientras el bloqueo naval de Estados Unidos reduce sus exportaciones, de acuerdo con informes de medios internacionales que citan datos de la firma de análisis de materias primas Kpler.
Según esos reportes, Teherán volvió a poner en uso instalaciones en desuso descritas como “almacenamiento chatarra”, emplea contenedores improvisados y analiza trasladar petróleo por ferrocarril hacia China. La maniobra apunta a contener la acumulación de barriles, aliviar la presión sobre la infraestructura y evitar un freno más profundo de la producción.
Los registros de Kpler recogidos por The New York Times indican que la caída de los envíos se aceleró después de que el bloqueo se consolidara a mediados de abril. A comienzos de mes, las exportaciones se ubicaban en algo más de 2 millones de barriles diarios, pero después la actividad se redujo con fuerza: solo se rastrearon cinco cargamentos y el volumen exportado descendió a unos 567.000 barriles por día.
La situación ya estaría forzando a la compañía nacional de petróleo iraní a bajar el bombeo. Los informes señalan que ese ajuste suele aplicarse antes de que los depósitos queden completamente llenos, con el objetivo de evitar cuellos de botella peligrosos en el sistema.
Kpler calcula además que el margen de almacenamiento disponible en el país podría agotarse en un plazo de entre 12 y 22 días. De mantenerse el bloqueo, esa restricción abriría la puerta a nuevos recortes de producción de hasta 1,5 millones de barriles diarios.
Por separado, Goldman Sachs estimó la semana pasada que Irán ya redujo hasta 2,5 millones de barriles diarios de producción de crudo. La entidad indicó además que otros productores del Golfo, entre ellos Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, también han tenido que recortar su producción desde el inicio de la guerra el 28 de febrero.
Pese al desplome de las exportaciones, Kpler sostiene que el efecto pleno sobre los ingresos iraníes podría demorarse entre tres y cuatro meses más, debido al desfase en los pagos y a operaciones de venta ya pactadas.