Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para sellar un acuerdo que cierre de forma permanente la guerra entre ambos quedaron nuevamente bloqueadas durante el fin de semana, después de que Teherán entregara una respuesta sin concesiones inmediatas sobre su programa nuclear, según un funcionario estadounidense y dos diplomáticos de países mediadores.
Washington llevaba una semana y media esperando la contestación iraní a una propuesta que exigía a Teherán sacar del país sus reservas de uranio enriquecido y aceptar una suspensión prolongada del enriquecimiento. Cuando la respuesta llegó el domingo, no incorporaba ninguno de esos puntos, indicaron las tres fuentes.
En su lugar, Irán planteó que las discusiones sobre el expediente nuclear se abrieran una vez entrara en vigor un alto el fuego permanente que incluyera la reapertura del estrecho de Ormuz. El planteamiento iraní chocó con la exigencia estadounidense de obtener concesiones por adelantado y, según uno de los diplomáticos mediadores, reflejó la confianza con la que actúa ahora la República Islámica tras resistir casi seis semanas de ataques de Estados Unidos e Israel y un bloqueo estadounidense sobre sus puertos. “Cree que lleva las riendas.”
La propuesta estadounidense, de acuerdo con las fuentes, suponía en la práctica prolongar la tregua temporal vigente desde el 8 de abril. La iraní, en cambio, describía un final permanente de las hostilidades con garantías para evitar una reanudación de la guerra. Ambos textos contemplaban negociaciones técnicas posteriores sobre la cuestión nuclear, pero la administración de Donald Trump insistía en cerrar antes algunos compromisos vinculados a las más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido que conserva Irán.
Ese material, según se cree, está enterrado a gran profundidad bajo al menos una de las tres instalaciones nucleares que fueron atacadas por bombarderos estadounidenses en junio de 2025. Además, Estados Unidos ha reclamado desde hace tiempo que Irán renuncie por completo a enriquecer uranio, aunque Trump señaló a comienzos de esta semana que también habría considerado suficiente una prohibición por un plazo muy largo.
Para Washington, la respuesta iraní apunta a una maniobra para alargar sin límite la disputa nuclear, mientras la Casa Blanca intenta cerrar cuanto antes la alteración iraní de las rutas marítimas, que ha golpeado la economía mundial, dijo el funcionario estadounidense. Trump endureció ese diagnóstico el lunes y calificó la contestación de Teherán de “basura”, al advertir que podía poner en peligro el alto el fuego, todavía frágil.
El presidente aseguró además que los negociadores iraníes habían trasladado de palabra a la parte estadounidense que aceptarían que Washington retirara las reservas de uranio altamente enriquecido, pero que esa cesión no apareció en el documento presentado el fin de semana. Irán no ha dado ninguna señal pública de estar dispuesto a aceptar ese paso.
“Hace dos días, dijeron: ‘Van a tener que llevárselo’. Íbamos a ir con ellos. Pero cambiaron de idea porque no lo pusieron en el documento”, declaró Trump ante la prensa. También sostuvo que la delegación iraní había “garantiza[do que no obtendrían] armas nucleares durante un período muy largo”, pero que esa fórmula tampoco quedó incorporada a la propuesta oficial.
La afirmación de Trump abrió una contradicción con su posición previa de exigir que Irán no pueda obtener nunca un arma nuclear. Ante las críticas sobre la falta de una estrategia clara, respondió: “Sí tengo un plan. El plan es que Irán no pueda tener un arma nuclear.”
Los dos diplomáticos de países mediadores señalaron que las conversaciones han quedado en gran medida congeladas hasta el regreso de Trump de su viaje a China, previsto para el viernes. Antes de partir, el mandatario se reunió el lunes con su equipo de seguridad nacional para examinar posibles operaciones militares destinadas a presionar a Teherán para que acepte concesiones nucleares, según el funcionario estadounidense.
Trump también ha dicho que estudia reactivar el Proyecto Freedom, concebido para escoltar a barcos atrapados fuera del estrecho de Ormuz y suspendido la semana pasada tras un solo día de funcionamiento. Sin embargo, uno de los diplomáticos mediadores puso en duda que una medida así baste para reabrir el paso, al considerar que las amenazas verbales de Irán seguirán alejando a numerosas navieras internacionales.
A la par, la mediación de Pakistán enfrenta crecientes cuestionamientos en Estados Unidos. Después de que CBS News informara el lunes que Pakistán permitió el estacionamiento de aviones militares iraníes en sus aeródromos, el senador republicano Lindsey Graham reprochó al Pentágono en una audiencia del Congreso que Washington continúe recurriendo a Islamabad como mediador.
Pese a ello, Trump dijo el martes, antes de viajar a China, que los paquistaníes han sido “geniales”. Uno de los diplomáticos consultados consideró, no obstante, que la presión política en Washington podría empujar a Islamabad a rebajar su papel y limitarse a transmitir mensajes entre las partes, en vez de intentar acercarlas a un acuerdo, para evitar ataques del sector más belicista del Partido Republicano.
Ese modelo de mediación más pasiva, añadió la misma fuente, es el que ya han seguido Qatar, Egipto, Turquía y otros países de la región que durante los últimos meses han servido de canal entre Estados Unidos e Irán.