El primer ministro Benjamin Netanyahu considera que proteger los mercados energéticos y la economía mundial entra en conflicto con los esfuerzos para mantener la presión sobre Irán, afirmó un alto funcionario israelí durante una rueda de prensa con periodistas en Washington. Según explicó, la cuestión es cómo avanzar en ambos objetivos al mismo tiempo, aunque no planteó una solución.
El funcionario sostuvo que, pese a haber resistido lo peor de las acciones de Estados Unidos e Israel durante los últimos cuatro meses, el régimen iraní es ahora mucho más débil de lo que aparenta. También señaló que atraviesa una crisis económica sin precedentes y que han reaparecido pequeñas protestas en su contra.
“El régimen teme mucho la posibilidad de que el público salga a las calles por la situación económica”, afirmó. El funcionario situó la inflación en Irán en el 90%.
Durante los primeros días de la guerra, Netanyahu presentó el cambio de régimen como una posibilidad muy realista. Sin embargo, el alto funcionario israelí pareció reconocer que, en las condiciones actuales y con manifestantes desarmados, ese desenlace no se produciría de manera espontánea.
Por ese motivo, Netanyahu y Trump “discutieron [durante su reunión de ayer] la presión económica adicional [contra Irán] por medios cinéticos y no cinéticos”, indicó el funcionario.
Aunque admitió que la decisión final sobre los próximos pasos corresponde a Trump, señaló que Netanyahu no esperará la autorización de Estados Unidos si Irán ataca primero a Israel.
El funcionario considera que Teherán se ha abstenido hasta ahora porque sabe que la respuesta sería abrumadora y porque Israel ha conseguido cierto grado de disuasión.






