El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, pidió a la población reducir su consumo eléctrico y advirtió que Estados Unidos e Israel buscan convertir la situación actual en “descontento” entre los iraníes.
“En lugar de 10 luces, deberían encenderse dos en la casa. ¿Qué tiene eso de malo?”, dijo Pezeshkian en la televisión estatal. El presidente aclaró que por el momento no hay escasez, pero que era necesario controlar el consumo. No se han reportado cortes de electricidad en Teherán en los últimos días pese a la campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel y el posterior bloqueo contra Irán.
Pezeshkian acusó a los enemigos del país de atacar infraestructuras e imponer un bloqueo “para que la satisfacción actual se convierta en descontento”. El presidente Donald Trump ha amenazado repetidamente con destruir la infraestructura eléctrica iraní, aunque hasta ahora no ha ejecutado esa amenaza.
La red eléctrica iraní arrastra problemas estructurales previos al conflicto: infraestructura envejecida, falta de inversión y el impacto de sanciones internacionales que cortaron el acceso a tecnología.
Según la Agencia Internacional de la Energía, Irán genera casi cuatro quintas partes de su electricidad quemando gas natural, recurso en el que es autosuficiente, y complementa su generación con fuelóleo pesado en centrales más antiguas. Incluso antes de la guerra, el país sufría frecuentes apagones durante los picos de demanda en invierno y verano.