El Comité Ministerial de Legislación votará el domingo una propuesta del diputado Simcha Rothman, de Sionismo Religioso, para modificar la Ley del Retorno y establecer que solo será válida, a efectos de inmigración, una conversión al judaísmo realizada “de acuerdo con la halajá”, la ley religiosa judía.
La iniciativa, si supera el trámite y se convierte en ley, dejaría sin efecto el reconocimiento de las conversiones no ortodoxas para acceder a la inmigración y a la ciudadanía israelí.
En la exposición de motivos, Rothman, que preside actualmente el Comité de Constitución, Ley y Justicia de la Knéset, vincula el proyecto con un fallo del Tribunal Superior de Justicia de 2021. En esa sentencia, los jueces determinaron que quienes se convierten al judaísmo en Israel a través de los movimientos reformista y conservador deben ser reconocidos como judíos a los fines de la Ley del Retorno y, por lo tanto, pueden obtener la ciudadanía.
Según Rothman, los magistrados habían evitado intervenir durante años para dar margen al Estado a resolver la cuestión por su cuenta, pero finalmente concluyeron que eso no ocurrió. El legislador sostiene que la nueva redacción “expresa un retorno a los principios establecidos por los fundadores del Estado y es necesario para la unidad del pueblo judío tanto en Israel como en la diáspora”.
La propuesta provocó un rechazo inmediato entre dirigentes no ortodoxos y liberales, que advirtieron sobre sus efectos en el vínculo entre Israel y las comunidades judías del exterior.
“Como es bien sabido, los movimientos reformista y conservador constituyen el público más numeroso entre la judería mundial e, incluso en Israel, la mayoría de los judíos no mantienen un estilo de vida ortodoxo. En lugar de apoyar a nuestros hermanos y hermanas en la diáspora que se enfrentan a ataques antisemitas, el gobierno israelí les está cerrando la puerta en la cara. La aprobación de esta ley provocará consecuencias sin precedentes en la relación de la diáspora judía con Israel”, declaró Anna Kislanski, directora ejecutiva del movimiento reformista en Israel.
También el diputado Gilad Kariv, de Los Demócratas y rabino reformista ordenado, cargó contra la iniciativa. “Simcha Rothman y sus asociados no se conforman con la terrible destrucción que han sembrado en la sociedad israelí, y ahora pretenden reiniciar la campaña de destrucción dentro del pueblo judío y colapsar el puente entre el Estado de Israel y los judíos de todo el mundo”, afirmó.
“Cualquiera con sentido común debe preguntarse en voz alta si este grupo está siendo controlado por quienes odian a Israel”, añadió.
El debate reabre una discusión reciente en la Knéset. El verano pasado, los legisladores rechazaron otra enmienda a la Ley del Retorno impulsada por el diputado Avi Maoz, de Noam, que buscaba impedir que no judíos con un abuelo judío pudieran inmigrar a Israel y recibir automáticamente la ciudadanía.