Leonardo y Baykar completaron las primeras pruebas en vuelo del programa K-SWARM, con la integración de un M-346 y el caza no tripulado Bayraktar KIZILELMA. La campaña se realizó en mayo en el centro de ensayos de Baykar en Çorlu, Turquía, y fue anunciada por ambas compañías el 22 de junio de 2026.
Durante los vuelos, un piloto a bordo del M-346 dirigió en tiempo real maniobras del KIZILELMA. La aeronave no tripulada ejecutó de forma autónoma cambios de formación, separaciones y reagrupamientos, mientras la decisión táctica permanecía en manos del piloto del avión tripulado.
El M-346 actuó como nodo de mando aéreo para controlar al Bayraktar KIZILELMA en vuelo real, validando un modelo de combate colaborativo entre una aeronave tripulada y un caza no tripulado.
La prueba llevó a condiciones reales de vuelo un concepto de combate colaborativo que normalmente se valida primero en simuladores, laboratorios de integración o entornos controlados. El objetivo central fue comprobar la relación de mando entre una plataforma tripulada y un sistema no tripulado de categoría caza.
Control tripulado y autonomía supervisada durante la campaña K-SWARM

La campaña utilizó dos aeronaves Leonardo M-346: un M-346 Fighter Attack propiedad de la compañía y un T-346A de la Fuerza Aérea Italiana, empleado como escolta y plataforma de observación. El KIZILELMA completó el rodaje y el despegue autónomos antes de reunirse en vuelo con el M-346 Fighter Attack mediante los algoritmos de Autonomía de Flota Inteligente de Baykar.
Una vez establecida la formación, el M-346 actuó como aeronave de control mediante aviónica embarcada y un sistema informático integrado para operaciones tripuladas y no tripuladas. Desde la cabina se enviaron órdenes de maniobra al KIZILELMA, que respondió sin requerir pilotaje remoto convencional.
El ensayo validó un modelo de autonomía supervisada, en el que el piloto conserva la decisión táctica y la aeronave no tripulada ejecuta tareas complejas de vuelo. Ese esquema apunta a futuras operaciones en las que aviones tripulados puedan coordinar compañeros de ala autónomos sin elevar de forma excesiva la carga de trabajo en cabina.
Aviónica, simulación y enlace de datos entre el M-346 y el KIZILELMA

Leonardo aportó capacidades de aviónica, control de vuelo, simulación e ingeniería digital. Sus Laboratorios de Innovación en Aviónica y Control de Vuelo y el PC2LAB de Turín trabajaron conectados con un simulador de misión completa del M-346 en Venegono, lo que permitió modelar algoritmos, tácticas y procedimientos antes de trasladarlos a los vuelos en Turquía.
Baykar integró en el KIZILELMA sus capacidades de Autonomía de Flota Inteligente y preparó el comportamiento autónomo mediante su laboratorio Hardware-in-the-Loop. Esa infraestructura redujo los riesgos de integración antes de la campaña aérea y facilitó el paso desde ensayos controlados hacia maniobras reales con una plataforma de alto rendimiento.
El intercambio de datos fue otro componente relevante del ensayo. Un enlace avanzado de radiofrecuencia permitió compartir información de misión sincronizada entre el M-346 y el KIZILELMA, mientras la GCC Tactical Platform de Leonardo aportó protección cibernética y supervisión en tiempo real para la arquitectura de mando y control.
Implicaciones para operaciones aéreas colaborativas
Para Leonardo, la prueba amplía el uso del M-346 más allá de su función como entrenador avanzado y plataforma de ataque ligero. La aeronave fue empleada como banco de pruebas para interfaces piloto-máquina, control de formaciones, supervisión de autonomía y procedimientos de mando en operaciones colaborativas.

Para Baykar, la campaña refuerza el desarrollo del KIZILELMA como caza no tripulado destinado a operar junto a la aviación tripulada. La integración de aeronaves autónomas dentro de formaciones mixtas podría adquirir mayor peso en futuras operaciones aéreas, especialmente en misiones que requieran coordinación táctica distribuida.
Las siguientes fases del programa podrían incorporar misiones más complejas, coordinación de varias aeronaves, asignación de tareas a sensores, transferencia de objetivos, replanificación dinámica y operaciones con comunicaciones degradadas.
La campaña de Çorlu validó primero el mando, el control y la maniobra básica entre ambas plataformas antes de avanzar hacia formas más amplias de cooperación táctica. El resultado sitúa al M-346 y al KIZILELMA dentro de una línea de desarrollo centrada en la combinación de decisión humana, autonomía de vuelo y redes de misión compartidas.