Vectis, el nuevo avión no tripulado de Lockheed prioriza supervivencia, autonomía, arquitectura abierta y alcance para operar con cazas avanzados en entornos aéreos hostiles.
Vectis entra al debate sobre el dron que penetra, persiste y regresa
Al mostrar Vectis por primera vez en National Harbor, Lockheed Martin lo situó en una discusión distinta sobre poder aéreo: la del dron que entra a un espacio hostil, conserva opciones de misión y vuelve con margen operativo. La empresa lo definió como un avión de combate colaborativo de Grupo 5, apto para actuar con cazas de quinta generación y de nueva generación, incluso junto al F-35, en teatros como el Indo-Pacífico, Europa y el área de Mando Central.
En la imagen oficial aparecieron un fuselaje limpio, un ala integrada, una toma superior y la ausencia de cola vertical visible, rasgos que apuntan a baja observabilidad desde el primer vistazo. Ese debut adquirió peso porque coincidió con una reorganización profunda del combate aéreo estadounidense, en la que la Fuerza Aérea fijó para los aviones de combate colaborativo una escala mínima de 1.000 aparatos y redefinió el marco industrial de la competencia.
Después de que la Fuerza Aérea redujo en abril de 2024 la primera competencia a General Atomics y Anduril, bautizó en marzo de 2025 a los prototipos YFQ-42A y YFQ-44A y llevó al aire al YFQ-42A en agosto de 2025, dejó además para el año fiscal 2026 la decisión de producción del Incremento 1. En ese tablero, Vectis busca definir la variante que prioriza supervivencia, alcance, integración y reutilización.
Claves técnicas e industriales que explican la propuesta de Vectis
- Lockheed lo presenta como un avión de combate colaborativo de Grupo 5, apto para actuar con el F-35 y otros cazas avanzados.
- Su geometría sin cola vertical visible, con ala integrada y toma superior, apunta a baja observabilidad.
- El aparato cubre ataque de precisión, designación ISR, guerra electrónica y funciones contraaéreas ofensivas y defensivas.
- MDCX y la alineación con arquitecturas gubernamentales buscan evitar el bloqueo por proveedor y facilitar actualizaciones.
- El prototipo usará el turbofán Williams FJ44-4, con objetivo de primer vuelo en 2027.
La supervivencia combina furtividad, software abierto y autonomía
Aunque la etiqueta de dron barato domina parte del debate, alrededor de Vectis la palabra central pasó a ser supervivencia, un rasgo que Lockheed vinculó con décadas de experiencia en furtividad, velocidad, altitud, formas y materiales avanzados. En términos operativos, esa promesa exige reducir firma, conservar combustible para entrar y salir, sostener conectividad con la fuerza tripulada y mantener utilidad táctica cuando el enemigo degrada enlaces y densifica radares, misiles y perturbación.

Como el aparato nació para misiones de ataque de precisión, designación ISR, guerra electrónica y contraaérea ofensiva y defensiva, su célula debe funcionar como plataforma persistente, no como munición desechable. A esa lógica responde su vínculo con MDCX, el sistema común de mando y control de Lockheed para plataformas no tripuladas, junto con su alineación con arquitecturas gubernamentales que evitan dependencia de un solo proveedor.
Cuando la Fuerza Aérea validó en febrero de 2026 la arquitectura A-GRA en más de una plataforma y con más de un proveedor de autonomía, mostró que el software de misión puede desacoplarse del hardware. Esa base digital amplía la supervivencia porque permite insertar algoritmos, sustituir módulos y actualizar tácticas sin rediseño total. El antecedente del X-62A VISTA, con 21 vuelos y más de 100.000 líneas de software crítico, refuerza esa visión bajo supervisión humana.
Motor maduro, presión competitiva y apuesta industrial por Vectis
Mientras el programa avanzaba fuera del foco público, Lockheed sostuvo que el desarrollo ya estaba en marcha, que las piezas ya estaban pedidas y que Skunk Works aportaba dinero y personal propios para construir y probar el sistema. En diciembre de 2025 llegó otro hito con la selección del turbofán Williams FJ44-4 para el prototipo. La elección de una turbina madura, compacta y de más de 3.600 libras de empuje apuntala el objetivo de primer vuelo en 2027.
Después de que Lockheed quedó fuera del corte financiado de la primera fase CCA en abril de 2024 y Boeing ganó en marzo de 2025 el contrato del caza F-47, Vectis pasó a ocupar un lugar estratégico dentro del nuevo binomio entre plataformas tripuladas y no tripuladas. La colaboración que Skunk Works abrió en septiembre de 2025 con Falcon Works, de BAE Systems, para sistemas autónomos modulares contra guerra electrónica refuerza ese posicionamiento.
A comienzos de 2026, con la base abierta del ecosistema CCA ya validada y otras pruebas de vuelo e integración en curso, Vectis seguía en desarrollo, pero mostraba ya los rasgos de su apuesta: baja observabilidad, paquete multirrol, compatibilidad con cazas tripulados, arquitectura abierta, autonomía conectada a un sistema común de control y un motor elegido para acelerar el primer vuelo. Su resistencia, por ahora, se mide por la capacidad de evitar detección, aceptar mejoras rápidas y sostener la misión.