La Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aprobó por unanimidad una resolución que pone fin a la investigación sobre las antiguas actividades nucleares secretas de Siria. La pesquisa, abierta hace casi dos décadas, había determinado que el país construyó sin declarar un reactor preparado para producir material fisible que podía destinarse a armas nucleares.
Durante el gobierno del expresidente Bashar Assad, Siria fue señalada por mantener un amplio programa nuclear no declarado. Entre sus instalaciones figuraba un reactor construido por Corea del Norte en la provincia oriental de Deir el-Zour.
Los 35 miembros de la junta del organismo, con sede en Viena, aprobaron la resolución en una sesión a puerta cerrada. Diplomáticos que hablaron bajo condición de anonimato indicaron que la decisión fue unánime. La propuesta había sido presentada por Egipto, Jordania, Marruecos y Arabia Saudita.
En junio de 2011, la junta concluyó que Siria había incumplido sus obligaciones de no proliferación al construir en secreto el reactor de Deir el-Zour. El caso fue remitido entonces al Consejo de Seguridad y a la Asamblea general de la ONU para que consideraran posibles sanciones.
El Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares y el acuerdo de salvaguardias de Siria obligan al país a declarar ante el OIEA todos sus materiales y actividades nucleares, además de permitir inspecciones para comprobar que no sean desviados de usos pacíficos.
Tras la caída de Assad en diciembre de 2024, las nuevas autoridades de Damasco aceptaron permitir el acceso de inspectores de el OIEA a antiguos emplazamientos nucleares sospechosos. La resolución aprobada ahora deja sin efecto las disposiciones adoptadas en 2011 y da por concluida la investigación sobre aquel incumplimiento.
La decisión no elimina las obligaciones de Siria. El texto subraya que el país continúa sujeto al Tratado de No Proliferación y a su acuerdo de salvaguardias, y lo insta a mantener la cooperación con el organismo, incluido el trabajo de excavación en el lugar donde estuvo el reactor.
La junta también pidió al director general de el OIEA, Rafael Grossi, que siga informando sobre los resultados de las actividades que aún se realizan en Siria.
La instalación de Deir el-Zour se hizo pública después de que Israel la destruyera mediante ataques aéreos en 2007. Siria niveló posteriormente el lugar y durante años no respondió por completo a las preguntas de el OIEA sobre las actividades realizadas allí.
La resolución reconoció la transparencia y la cooperación de las nuevas autoridades sirias y valoró las medidas adoptadas para resolver el incumplimiento señalado anteriormente.
Durante una visita a Siria en agosto, Grossi y un grupo de inspectores superiores observaron las excavaciones en el emplazamiento del reactor de Deir el-Zour. También revisaron otros lugares vinculados con la fabricación y el almacenamiento de combustible, así como instalaciones previstas para actividades de reprocesamiento.
El equipo de el OIEA inspeccionó además un lugar que no había sido declarado previamente, donde presenció la extracción de 73 toneladas de uranio metálico natural. De ese total, 55 toneladas estaban en forma de barras de combustible. Todo el material quedó sometido a medidas de vigilancia del organismo.










