Tali Manes viajaba en el vuelo 1073 de flydubai con su hija pequeña cuando oyó ruidos extraños que procedían de la cabina. En ese momento llevaba a la niña al baño. Después escuchó a alguien llamar a la puerta desde el interior, algo que le pareció muy inusual.
Manes avisó a una azafata que estaba sentada cerca y le dijo que ocurría algo en la cabina. Como consideró que la tripulante no reaccionaba, le gritó, le tocó la mano con fuerza y repitió la advertencia.
Cuando se abrió la puerta, Manes vio sangre por toda la cabina y una lucha intensa. Entonces comenzó a gritar para pedir ayuda y advirtió que un hombre apuñalaba al piloto. Recordó que los demás pasajeros la miraban sin comprender lo que ocurría y que su voz aún estaba algo ronca después de los gritos.
Manes calificó como “un gran milagro” que el ataque fuera frustrado y que se salvaran las 180 personas que estaban a bordo del avión.










