Volodymyr Zelensky llegó a Siria el 5 de abril para reunirse en Damasco con el presidente Ahmad al-Sharaa, en la visita de más alto nivel entre ambos países desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas en septiembre de 2025.
La llegada del mandatario ucraniano se produjo en medio de una gira por Oriente Medio, después de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y mientras Teherán respondía a las operaciones con ataques de drones y misiles en distintos puntos de la región.
Según Syria TV, Zelensky tenía previsto entrevistarse con al-Sharaa en la capital siria. Antes de ese viaje, el presidente ucraniano había mantenido encuentros con dirigentes de Qatar, Arabia Saudita, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos.
“Continuamos nuestra activa diplomacia ucraniana en aras de una seguridad y cooperación económica reales”, escribió Zelensky en Telegram. “Cada nación, cada región, merece una vida pacífica”.
Kiev había enviado especialistas a Oriente Medio para aportar experiencia en el derribo de drones iraníes Shahed. La visita a Damasco marcó además el primer encuentro de este nivel desde que Ucrania y Siria restablecieron sus vínculos diplomáticos, después de la reunión que Zelensky y al-Sharaa mantuvieron al margen de la Asamblea general de la ONU en Nueva York en septiembre del año pasado.
En la escala anterior de su gira, Zelensky se reunió el 4 de abril en Estambul con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Tras esas conversaciones, el mandatario ucraniano indicó en Telegram que ambos “acordaron nuevos pasos en la cooperación en materia de seguridad”.
Zelensky también dijo que Ucrania estaba dispuesta a apoyar a Turquía con “experiencia, tecnología y conocimiento”. Durante el encuentro, ambos líderes abordaron además proyectos vinculados con infraestructura de gas, incluida la posibilidad de desarrollar conjuntamente campos gasíferos.
Ucrania ya había anunciado la firma de asociaciones de defensa a diez años con Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Zelensky había vinculado de forma explícita esa asistencia con las profundas reservas regionales de interceptores de misiles antibalísticos, un recurso del que Kiev carecía.