El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ofreció garantías al mundo de no buscar armas nucleares ante un próximo acuerdo preliminar con Estados Unidos.
La postura de Teherán coincide con la posesión de más de 400 kilogramos de uranio enriquecido, un volumen que según la agencia atómica de la ONU carece de uso civil y se encuentra a un paso técnico del nivel bélico. Funcionarios israelíes afirmaron que un mayor refinamiento de este inventario bastaría para fabricar 11 bombas nucleares, en un contexto donde Irán declaró abiertamente su intención de destruir a Israel.
A través de la agencia IRNA, el mandatario aseguró: “No buscamos la inestabilidad en la región”. Pezeshkian afirmó en cambio que “quien busca desestabilizar la región” es Israel, al tiempo que aclaró que el equipo negociador de Teherán “no comprometerá el honor y el orgullo del país de ninguna manera”.