El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó el domingo a Hezbolá de intentar devolver al Líbano “de nuevo en el caos” mediante sus ataques contra Israel y su llamado a derrocar al gobierno libanés.
En un comunicado, Rubio condenó el “llamamiento imprudente” de Hezbolá a derrocar al gobierno democráticamente elegido del Líbano. Según el secretario de Estado, el grupo terrorista respaldado por Irán está “intentando activamente arrastrar al Líbano de nuevo al caos y la destrucción”.
Rubio acusó a Hezbolá de desestabilizar al Líbano por sus ataques contra Israel, su traslado de combatientes y armas al sur del país y su llamado a derrocar al gobierno libanés.
El comunicado estadounidense señaló que Hezbolá ignoró los llamados del gobierno libanés a cesar sus ataques y respetar el alto el fuego. Rubio afirmó que, en lugar de acatar esas exigencias, la organización siguió disparando contra posiciones israelíes y trasladando combatientes y armas al sur del Líbano.
“Se trata de una campaña deliberada para desestabilizar el país y mantener su poder a expensas del futuro del pueblo libanés”, indicó el comunicado atribuido a Rubio.
Washington respalda al gobierno libanés frente a Hezbolá
La declaración de Washington se produjo después de que Naim Qassem, líder de Hezbolá, afirmara que “el pueblo tiene derecho a bajar a las calles y derrocar al gobierno”. Sus declaraciones respondieron a los ataques israelíes contra objetivos del grupo y a las sanciones estadounidenses contra Al-Qard Al-Hassan, una institución financiera afiliada a la organización.

Qassem sostuvo que las medidas contra Al-Qard Al-Hassan constituyen una agresión contra “cientos de miles de pobres y personas con ingresos limitados”. Según el texto, la institución ofrece préstamos sin intereses, principalmente a comunidades musulmanas chiíes afectadas por las crisis económicas del Líbano.
El gobierno libanés enfrenta presión de Estados Unidos para actuar contra esa firma, en un momento en que Washington aumenta las medidas contra Hezbolá. El comunicado de Rubio también se inscribe en un escenario de combates persistentes entre Israel y Hezbolá, pese a la existencia de un alto el fuego en vigor desde hace más de un mes.
Israel, Líbano y Estados Unidos preparan otra ronda de conversaciones
De acuerdo con la información disponible, Hezbolá comenzó a atacar a Israel poco después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Esos ataques desencadenaron una respuesta israelí y abrieron un frente que Washington intenta contener mediante contactos directos entre Israel y Líbano.

Con respaldo estadounidense, Israel y Líbano han mantenido tres rondas de conversaciones directas para tratar de resolver la guerra y, eventualmente, avanzar hacia un acuerdo entre ambos países vecinos. Una cuarta ronda de conversaciones está prevista para los días 2 y 3 de junio en Washington.
Rubio afirmó que el gobierno del Líbano trabaja para ofrecer recuperación, reconstrucción, asistencia internacional y un futuro estable a sus ciudadanos con el apoyo de Estados Unidos. En contraste, sostuvo que Hezbolá busca arrastrar al país al caos y la destrucción.
“Estados Unidos apoya firmemente al Gobierno legítimo del Líbano mientras trabaja para restaurar su autoridad y construir un futuro mejor para todo su pueblo”, añadió el secretario de Estado. También aseguró que no se permitirá que las amenazas de violencia y derrocamiento de Hezbolá tengan éxito.
Qassem pide incluir al Líbano en un eventual acuerdo con Irán
Según el texto, también se espera que el incipiente acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra incluya una cláusula destinada a detener los combates en el Líbano. Israel no forma parte de ese entendimiento en desarrollo.

Qassem dijo que espera un acuerdo entre Irán y Estados Unidos y que el Líbano esté incluido en sus términos. Al mismo tiempo, volvió a reclamar al gobierno libanés que abandone las negociaciones directas con Israel.
Más temprano el domingo, el primer ministro Benjamin Netanyahu escribió en X que el presidente estadounidense, Donald Trump, le “reafirmó el derecho de Israel a defenderse de las amenazas en todos los frentes, incluido el Líbano”, durante una llamada telefónica.
La disputa refleja la presión simultánea sobre Beirut: por un lado, las exigencias estadounidenses para restaurar la autoridad estatal y contener a Hezbolá; por otro, la oposición del grupo a los contactos directos con Israel y a las medidas contra sus estructuras financieras.