Corea del Norte probó nuevos sistemas tácticos de misiles y artillería guiada bajo la supervisión de Kim Jong-un, según la información difundida por medios estatales norcoreanos el 26 y 27 de mayo de 2026. Los ensayos buscaron reforzar la capacidad de ataque de precisión desde posiciones próximas a la Zona Desmilitarizada, con sistemas móviles preparados para operar en primera línea.
Las pruebas incluyeron un lanzador ligero polivalente, cohetes guiados de 240 mm de alcance ampliado y un misil de crucero táctico de corto alcance. En conjunto, estos sistemas apuntan a una mejora de las fuerzas de fuego desplegables, con énfasis en movilidad, menor tiempo de preparación y ataques más precisos contra objetivos militares en Corea del Sur.
Corea del Norte ensayó nuevos sistemas tácticos que combinan cohetes guiados, lanzadores móviles y un misil de crucero de corto alcance para aumentar la presión sobre las defensas surcoreanas cerca de la Zona Desmilitarizada.
Nuevo misil de crucero táctico y alcance declarado de 100 kilómetros
Según la Agencia Central de Noticias de Corea, el nuevo misil de crucero tendría un alcance de hasta 100 kilómetros y un perfil de vuelo que combina planeo y propulsión. La misma fuente afirmó que el arma incorpora navegación autónoma, guiado por contorno del terreno y una función de puntería terminal para la fase final del vuelo.
De confirmarse esas características, el misil podría aproximarse a baja altura y dificultar la detección temprana por radar, especialmente durante ataques coordinados con cohetes guiados y misiles balísticos tácticos. Con el alcance declarado, el sistema se mantiene dentro del ámbito táctico de la península coreana.
Desde zonas avanzadas, el arma podría amenazar centros de mando, baterías de defensa antimisiles, nodos logísticos, infraestructuras de transporte y otros objetivos situados alrededor del área metropolitana de Seúl. Su valor operativo no dependería solo de la distancia, sino de la capacidad para añadir trayectorias y perfiles de vuelo distintos a un entorno ya saturado por artillería, cohetes y misiles balísticos.
Lanzadores compactos y artillería guiada de 240 mm
Las imágenes difundidas por medios norcoreanos muestran un lanzador compacto de múltiples celdas, diseñado para desplazamiento rápido y dispersión. También se observan indicios de modernización en los sistemas de control de fuego y gestión del lanzamiento. Kim Jong-un destacó la automatización de los lanzadores, una prioridad compatible con la necesidad de reducir la exposición ante operaciones de contrabatería de Corea del Sur y Estados Unidos.
Corea del Norte mantiene una alta concentración de artillería y lanzacohetes cerca de la frontera intercoreana. Sin embargo, los cohetes guiados de 240 mm introducen un cambio relevante en su posible empleo: del fuego de área contra zonas amplias a ataques más selectivos contra puestos de mando, aeródromos, defensas antiaéreas o centros logísticos.
Esta evolución acerca parte de la artillería de cohetes norcoreana a conceptos ya vistos en sistemas guiados chinos y rusos. En ese marco, la precisión y la movilidad adquieren mayor importancia que el volumen de fuego por sí solo, especialmente en un escenario con vigilancia persistente, guerra electrónica y capacidades de respuesta rápida.
Ambigüedad sobre ojivas y programa de modernización militar
Durante los ensayos también se hizo referencia a una “ojiva de misión especial” para misiles balísticos tácticos. La expresión es deliberadamente ambigua y puede aludir a cargas convencionales especializadas, penetradores reforzados o configuraciones asociadas a sistemas de doble capacidad.
Corea del Norte conserva esa ambigüedad como parte de su disuasión, al combinar señales sobre capacidades convencionales y nucleares sin precisar siempre la naturaleza de las cargas útiles. En paralelo, Pionyang vincula estos avances con su programa quinquenal de modernización militar, centrado en sistemas móviles, automatizados y capaces de ejecutar ataques rápidos antes de ser detectados o neutralizados.
Las mejoras también podrían estar influidas por la experiencia indirecta obtenida a través de la guerra en Ucrania. Desde finales de 2023, evaluaciones occidentales y surcoreanas han asociado las transferencias de misiles y artillería norcoreanos a Rusia con la posibilidad de que Pionyang obtenga datos sobre rendimiento en combate.
De acuerdo con esa posibilidad, la información obtenida en un conflicto activo podría contribuir a ajustes en fiabilidad, precisión, supervivencia de lanzadores y resistencia frente a interferencias. El texto disponible no permite confirmar qué cambios concretos derivan de esa experiencia, pero sí sitúa la modernización norcoreana dentro de un contexto regional y global más amplio.
Presión sobre las defensas de Corea del Sur, Estados Unidos y Japón
Para Corea del Sur, Estados Unidos y Japón, la principal dificultad no procede de un sistema aislado, sino de la combinación de amenazas. Un ataque inicial podría integrar cohetes guiados, misiles balísticos tácticos y misiles de crucero de baja altitud, con tiempos de alerta reducidos y múltiples trayectorias de aproximación.
Ese escenario aumenta la exigencia sobre las defensas antimisiles, las redes de mando y los sistemas de vigilancia regionales. La respuesta aliada probablemente seguirá centrada en defensa antimisiles por capas, refuerzo de infraestructuras de mando, capacidades de ataque contra baterías enemigas, vigilancia persistente y coordinación trilateral para el seguimiento de lanzamientos.
La modernización norcoreana busca precisamente dificultar esa planificación durante las primeras horas de una crisis. La combinación de artillería guiada, lanzadores móviles y misiles de crucero tácticos amplía las opciones de Pionyang para presionar objetivos militares en Corea del Sur sin depender de un único tipo de arma.