Según se desprende de una investigación gubernamental, la policía estatal australiana trabaja en la creación de un equipo de respuesta rápida fuertemente armado después de que varios hombres armados con pistolas mataran a 15 personas e hirieran a tres agentes durante una celebración de Jánuca en Sídney el pasado diciembre.
Durante su comparecencia ante la Comisión Real sobre Antisemitismo y Cohesión Social, que investiga la expansión del antisemitismo en Australia tras el atentado terrorista del 14 de diciembre contra la comunidad judía en Bondi Beach, el subcomisionado de la policía de Nueva Gales del Sur, David Hudson, describió un desequilibrio en la capacidad de fuego.
Hudson señaló que la policía respondió con un plan para crear un Comando de Respuesta Armada, equipado con rifles semiautomáticos, además de reactivar una operación prioritaria centrada en delitos antisemitas y represalias contra objetivos musulmanes. Según indicó, el uso de fusiles dentro de la fuerza policial había quedado limitado, en gran medida, a dos escuadrones paramilitares especializados.
Padre e hijo, Sajid y Naveed Akram, abrieron fuego con dos escopetas y un rifle de caza contra cientos de personas que celebraban Jánuca en un parque junto a la playa. Solo había cuatro policías en el lugar. Los agentes portaban pistolas Glock, cuya precisión resulta efectiva únicamente a corta distancia.
“El 14 de diciembre, nuestros agentes afrontaron un riesgo considerable al verse involucrados en un tiroteo en el que portaban pistolas Glock de 9 mm frente a armas largas”, declaró Hudson ante la comisión investigadora.
Cinco minutos después de que los Akram iniciaran el ataque, once agentes llegaron al lugar. Tres de ellos figuraban entre las decenas de heridos de la masacre. La policía abatió al padre y detuvo al hijo, que había resultado herido, menos de ocho minutos después del primer disparo, según se informó el lunes durante la investigación.
Como respuesta al tiroteo, la policía también reactivó la Operación Refugio, creada tras la escalada de tensiones comunitarias ocurrida días después del ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, según explicó Hudson.
Hudson había puesto en marcha la Operación Refugio como un operativo policial preventivo y de alta visibilidad destinado a impedir una escalada de violencia callejera en Sídney. En el momento de mayor actividad, la operación contó diariamente con 200 agentes y disponía de autoridad para incorporar personal procedente de otras áreas cuando fuera necesario.
Hudson afirmó que la Operación Refugio existía “solo de nombre” cuando ocurrió la masacre de Bondi. También explicó que el programa volvió a activarse con rapidez tras el tiroteo y pasó a la categoría de “recurso policial activo”, condición que mantendrá hasta que el escuadrón de respuesta armada entre plenamente en funcionamiento dentro de un plazo de entre 18 meses y dos años.