El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que Irán todavía mantiene un inventario de misiles almacenados, pero ya no cuenta con la capacidad industrial necesaria para producir nuevos proyectiles. Según el funcionario, esa situación se debe a las operaciones militares conjuntas ejecutadas por Estados Unidos e Israel contra instalaciones estratégicas iraníes durante las semanas previas.
Durante una sesión del Consejo de Ministros, Hegseth sostuvo que los ataques interrumpieron la cadena de suministros bélicos de Irán y afectaron áreas clave de su industria militar. De acuerdo con su declaración, la ofensiva inhabilitó líneas de ensamblaje de drones, infraestructura naval y centros vinculados con la producción de armamento.
Irán conserva misiles almacenados, pero Hegseth afirma que las operaciones de Estados Unidos e Israel destruyeron capacidades industriales necesarias para fabricar nuevos proyectiles, drones y embarcaciones militares.
El secretario de Defensa atribuyó la disposición reciente de Teherán a iniciar negociaciones diplomáticas a la pérdida material de su capacidad de producción armamentística. Según el texto, Washington considera que la destrucción de instalaciones militares redujo el margen operativo iraní y modificó sus incentivos en la mesa de negociación.
Estados Unidos vincula los ataques con la reducción de la industria militar iraní

Las misiones de bombardeo planificadas por Estados Unidos e Israel tuvieron como objetivo plantas de procesamiento de uranio, bases de lanzamiento de misiles, depósitos de municiones, unidades navales y fábricas de aeronaves no tripuladas. El propósito declarado fue impedir que Irán adquiriera armamento nuclear y desmantelar componentes centrales de su sistema de defensa.
De acuerdo con la información disponible, los ataques buscaron neutralizar la capacidad iraní para reconstruir los activos destruidos. En ese marco, Hegseth presentó la pérdida de infraestructura industrial como un factor decisivo para limitar la producción de nuevos misiles, drones y embarcaciones.
El texto también señala que la ofensiva se combinó con un cerco naval estadounidense sobre terminales portuarias iraníes. Como parte de esas medidas, Washington ordenó la confiscación internacional de buques petroleros de propiedad iraní, una acción que habría reducido los ingresos del Estado iraní por exportaciones de hidrocarburos.
El bloqueo naval y Ormuz entran en la negociación diplomática

La implementación del cerco naval comenzó de forma simultánea al inicio de un periodo de cese al fuego temporal, según el texto fuente. Las medidas de interdicción marítima restringieron el tránsito de naves comerciales con destino a puertos iraníes y ampliaron la presión sobre la infraestructura portuaria del país.
El Comando Central de Estados Unidos comunicó en abril la emisión de órdenes de retorno para varias embarcaciones. Esa medida se sumó a la retención de un buque de carga en el golfo de Omán, después de que la nave atravesara el perímetro de exclusión marítima establecido por las fuerzas estadounidenses.
En paralelo, los equipos diplomáticos de ambos países intercambiaron propuestas técnicas para un tratado preliminar de operaciones marítimas. El borrador evaluado incluyó la habilitación del paso naval en el estrecho de Ormuz durante sesenta días, la postergación de debates sobre el programa de uranio y el traslado internacional del material radiactivo procesado.
Washington presenta el control marítimo como respuesta al cierre de Ormuz

El texto sostiene que Irán clausuró la navegación en el estrecho de Ormuz, una vía utilizada para el transporte de cerca del 20% del petróleo mundial. A partir de ese hecho, la administración estadounidense aplicó controles sobre naves y puertos iraníes como una acción de reciprocidad táctica.
Mientras Washington y Teherán mantienen versiones opuestas sobre quién inició las restricciones de navegación, las autoridades estadounidenses afirmaron que el periodo de suspensión de hostilidades continúa vigente. También descartaron, según el texto, la ejecución de operaciones bélicas adicionales mientras avanzan los contactos diplomáticos.
El escenario descrito combina tres elementos principales: la reducción de la capacidad industrial militar iraní, la presión económica mediante restricciones navales y la negociación sobre Ormuz y el programa nuclear. En ese marco, Hegseth presentó la situación de los misiles iraníes como una diferencia entre inventario disponible y capacidad de producción futura.