Mohamed Bakr Saad Daoud al-Saadi, de 32 años y con doble nacionalidad iraní e iraquí, fue acusado formalmente en Estados Unidos de encabezar una campaña de terrorismo antisemita contra objetivos judíos en Europa y el Reino Unido. La causa le atribuye al menos 18 atentados y lo presenta como un coordinador operativo de ataques ejecutados por células en distintos países.
Estados Unidos acusa a Al-Saadi de coordinar una campaña terrorista antisemita con 18 ataques contra objetivos judíos en Europa y el Reino Unido, vinculada a redes respaldadas por Irán.
La acusación federal, contenida en un documento de 35 páginas, sostiene que Al-Saadi dirigía acciones en tiempo real desde un búnker en Irak. Durante algunos ataques, habría utilizado llamadas de FaceTime para dar instrucciones directas a los terroristas que actuaban sobre el terreno, lo que refuerza la acusación de mando operativo y planificación transnacional.
Detención en Turquía y traslado a Nueva York
Al-Saadi fue detenido en Turquía a mediados de mayo tras intentar reclutar a un agente encubierto del FBI. Después de su arresto, fue trasladado de inmediato a Nueva York, donde enfrenta ocho cargos por delitos de terrorismo relacionados con la planificación, dirección y apoyo a ataques contra comunidades judías y objetivos israelíes.
El expediente judicial también expone presuntos vínculos con la dirigencia iraní. Al-Saadi aparece descrito como una figura cercana al líder supremo de Irán, Alí Jamenei, con quien se habría reunido en Irán tres días antes del inicio de la guerra. Ante los investigadores, el acusado se definió como un “hijo” de Qasem Soleimani, excomandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria.
Red de la “Resistencia” y fachada de milicias iraquíes
Al-Saadi afirmó que encabezaba una red de la “Resistencia” integrada por la Guardia Revolucionaria, Hezbolá, los hutíes y milicias iraquíes. En su descripción, no existía una separación real entre esas organizaciones, sino una estructura común orientada a atacar intereses de Estados Unidos, Israel y comunidades judías.
Los atentados fueron reivindicados bajo el nombre de “Al-Ashab al-Yamin al-Islamiya”. La acusación identifica esa denominación como una fachada ficticia utilizada por la milicia iraquí Batallones de Hezbolá, financiada por la Guardia Revolucionaria. Al-Saadi ocupaba un alto cargo dentro de esa milicia y habría reclutado terroristas en distintos países mediante pagos en criptomonedas.
La dimensión internacional de la red es uno de los elementos centrales del caso. Los fiscales atribuyen a Al-Saadi la capacidad de conectar mandos en Irak, patrocinadores iraníes y ejecutores en Europa, con instrucciones operativas emitidas durante la preparación y ejecución de los ataques.
Ataques contra objetivos judíos en Londres y Europa
La campaña incluyó ataques graves contra la comunidad judía de Londres. Entre los hechos señalados figura una agresión contra una ambulancia de la organización Hatzalah en Golders Green, zona con una importante presencia judía. Esos ataques fueron reivindicados por la organización iraní “Kash”.
Los investigadores también vincularon a Al-Saadi con una serie de ataques cometidos en abril. Entre los casos citados aparecen un intento de atentado contra una organización proisraelí en los Países Bajos y el lanzamiento de materiales inflamables contra un restaurante israelí en Múnich.
La acusación menciona además incendios provocados contra una sinagoga en Macedonia del Norte y contra dos sinagogas en Londres. También atribuye a la red un ataque con dron contra la embajada de Israel en el Reino Unido y el apuñalamiento de dos judíos en territorio británico.
Mensajes contra Estados Unidos e Israel
En el teléfono de Al-Saadi, los investigadores hallaron la carta fundacional de la organización, en la que se afirmaba explícitamente que Estados Unidos e Israel no estarían a salvo. El día en que estalló la guerra, el acusado llamó en redes sociales a matar a todo partidario de Estados Unidos e Israel y exigió atacar objetivos civiles y militares en todo el mundo.
El caso refuerza la preocupación por redes terroristas apoyadas por Irán que operan fuera de Oriente Medio y utilizan fachadas, pagos digitales y reclutamiento transnacional para golpear objetivos judíos e israelíes. La defensa de Al-Saadi solicita ahora que se le reconozca el estatus de “prisionero de guerra”, una petición que queda en manos de la justicia estadounidense.